Con ocasión de la Jornada Mundial de la Vida Consagrada, que se celebra el 2 de febrero, la Arquidiócesis Primada de México aseguró que las vidas consagradas “no hacen ruido, pero sostienen al mundo”.
Los consagrados, indicó la Arquidiócesis de México en el editorial de su semanario Desde la Fe, son “hombres y mujeres que, sin buscar reflectores, han decidido entregar su existencia a Dios y expresarla en el amor al prójimo”.
“La vida consagrada no se reconoce por salir en la televisión o en las redes sociales, pero sí en los gestos cotidianos”, remarcó.
La Jornada Mundial de la Vida Consagrada fue establecida por el Papa San Juan Pablo II en 1997.
En su mensaje en esa ocasión, el santo polaco destacó que esta celebración tiene una triple finalidad: Alabar a Dios y “darle gracias por el gran don de la vida consagrada”, promover “el conocimiento y la estima de la vida consagrada” y fomentar que los consagrados tengan “más viva la conciencia de su insustituible misión en la Iglesia y en el mundo”.
La Arquidiócesis de México destacó los diversos testimonios de vida consagrada en el mundo actual, como el de “la religiosa que vela una cama de hospital cuando la familia ya no puede más”, o “el hermano que acompaña procesos de rehabilitación sin preguntar por el pasado”.