El Movimiento de Cursillos de Cristiandad en Huelva ha lamentado la pérdida de Natividad (Nati) de la Torre, fallecida en el accidente de tren sucedido en España el 18 de enero, subrayando su compromiso apostólico: “Su vida fue un evangelio”.
“Son días de dolor, de silencio y de preguntas que sólo pueden sostenerse desde la fe y desde la esperanza”, sostiene el movimiento católico iniciado en España en 1949 en un comunicado difundido por la Diócesis de Huelva.
En él se define a Nati de la Torre como “mujer creyente, cursillista enamorada del Señor y del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Huelva”. Nati viajaba junto a un hijo y tres nietos, que resultaron heridos.
“Nati vivió su primer cursillo en abril de 1970. Desde entonces, su historia personal quedó unida para siempre al Movimiento, al que sirvió con fidelidad, alegría y entrega total”, subraya el comunicado, en el que se destaca que “participó en numerosos cursillos, como cursillista, como auxiliar y, en veinte ocasiones, como rectora. Siempre disponible, siempre generosa, siempre sembrando fe, amistad y esperanza”.
“Sabemos que su vida fue un verdadero Evangelio vivido: inteligente y valiente, sencilla y sincera, servicial, respetuosa, amable, atenta, bondadosa, generosa sin medida —no tenía nada propio, todo lo ofrecía—, optimista y profundamente responsable”, se destaca de la fallecida.
“Hoy el Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Huelva llora su ausencia, pero agradece a Dios el don de su vida y de su testimonio”, continúa el texto antes de subrayar el testimonio de su hijo Fidel, que fue destacado por el Obispo de Orihuela-Alicante, Mons. José Ignacio Munilla en sus redes sociales.