Miles de jóvenes católicos se reunieron en el Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción en Washington, D.C. (Estados Unidos), el jueves 22 de enero para participar en una Misa de vigilia en la víspera de la Marcha por la Vida (March for Life).
“Nuestro objetivo no es sólo hacer que el aborto sea ilegal”, dijo el obispo James D. Conley de la Diócesis de Lincoln durante la homilía. “Nuestro objetivo es hacer que el aborto sea impensable”.
Más de 5.000 personas —muchas de ellas estudiantes de secundaria o universidad— llenaron la iglesia superior de la basílica para asistir a la Misa. Después de la Misa, muchos fieles oraron en la Hora Santa Nacional por la Vida, que se llevó a cabo en la cripta de la basílica durante la adoración al Santísimo Sacramento, incluyendo la oración de los Misterios Luminosos del Santo Rosario.
La jornada de oración marcó la 47ª Vigilia Nacional de Oración por la Vida consecutiva celebrada en la basílica, que comenzó a albergar en 1979, seis años después de que la Corte Suprema decidiera el caso Roe v. Wade. El evento del jueves por la noche marca la cuarta vigilia posterior a la anulación de Roe.
La primera lectura fue tomada de Isaías 49, en la que el profeta escribió: “El Señor me llamó desde el seno materno, desde el vientre de mi madre pronunció mi nombre”.