Al cumplirse 173 años del fallecimiento del Venerable Fray Andresito, limosnero franciscano recordado por su humildad y cercanía con los más pobres y enfermos, el Nuncio Apostólico en Chile, Mons. Jurian Mathew, celebró una Misa en la iglesia de la Recoleta Franciscana.
Un gran número de fieles acompañó la celebración, ante la alegría del nuncio por ser su primera visita al histórico templo reconstruido gracias a las limosnas que consiguió Fray Andresito.
La Eucaristía se celebró el 14 de enero y fue ocasión para pedir por la pronta beatificación del fraile. En su homilía, el nuncio transmitió el saludo del Papa León XIV y agradeció la invitación a celebrar la Misa.
En ese marco, destacó la figura de Fray Andresito, su experiencia de dolor y el esfuerzo que hizo por los pobres y necesitados.
“Entre los pobres eligió ponerse al lado de los enfermos y de los encarcelados, lugares donde la vulnerabilidad es absoluta y la soledad se hace evidente. Pero Andresito no se limitaba sólo a la asistencia, sino que, y también quería luchar contra las causas de la pobreza, denunciar las injusticias y anunciar la Buena Noticia del Evangelio”, recordó.
En ese sentido, el delegado papal valoró la disposición de Fray Andresito para el servicio, “porque sabía que Dios, al encarnarse en Belén, eligió la minoría, es decir, la pequeñez, como un estilo de vida. Se preocupó por la situación de los obreros y los campesinos, promoviendo su formación cristiana y su organización social”.