En un discurso no pronunciado ante los cardenales la semana pasada, el Cardenal Arthur Roche planeaba expresar su oposición al rito romano tradicional, el cual ve como una concesión que necesita ser finalmente eliminado en favor de la liturgia post-Vaticano II, como expresión única del rito latino.
En un texto de dos páginas sobre Traditionis custodes (Guardianes de la tradición), el decreto de 2021 del Papa Francisco que restringe la liturgia tradicional preconciliar, el prefecto del Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos argumentó que sin un “progreso legítimo” en la liturgia, “la Tradición se reduciría a un ‘conjunto de cosas muertas’, no siempre sanas”.
Sus comentarios iban a formar parte de un debate sobre la liturgia durante el consistorio extraordinario de cardenales de la semana pasada, pero el tema fue omitido por falta de tiempo. El texto del purpurado fue obtenido por la periodista Diane Montagna, quien informó sobre su contenido el 13 de enero.
Según su discurso previsto, el Cardenal Roche pretendía explicar a los cardenales que la liturgia siempre ha experimentado reformas, y ofreció varios ejemplos de la historia de la Iglesia.
La liturgia, dijo, "se caracteriza en sí misma por elementos culturales que cambian con el tiempo y el lugar", y su historia es una de "reforma continua en un proceso de desarrollo orgánico".
Como parte de su argumento, citó las palabras pronunciadas por Benedicto XVI en una audiencia general de 2006, cuando afirmó que la Tradición no es la transmisión de "un conjunto de cosas muertas", sino "el río vivo que nos une a los orígenes, el río vivo en el que los orígenes están siempre presentes".