El Papa llamó a los cardenales a vivir el consistorio extraordinario como un tiempo de discernimiento espiritual en unidad y advirtió contra la tentación de anteponer intereses particulares al bien común.
“No estamos aquí para promover ‘agendas’ —personales o grupales—, sino para confiar nuestros proyectos e inspiraciones al escrutinio de un discernimiento que nos supera ‘como el cielo se alza por encima de la tierra’ y que sólo puede venir del Señor”, afirmó en la homilía de la Misa que celebró esta mañana en la basílica de San Pedro junto a los cardenales presentes en Roma para esta importante cita eclesial de dos días convocada para que le ayuden a tomar decisiones sobre el futuro de la Iglesia Católica.
León XIV instó a los purpurados a vivir la Eucaristía como el lugar donde ese discernimiento se purifica y se transforma al pedirles que pusieran todos sus “deseos y pensamientos sobre el altar”.
Escuchar realmente la voz de Dios
“Solo así, de hecho, sabremos realmente escuchar su voz, acogiéndola en el don que somos los unos para los otros, que es el motivo por el cual nos hemos reunido”, aseveró.
El Papa vinculó esta visión con la espiritualidad de comunión, recordando que el amor cristiano es “trinitario” y “relacional”, y citó a San Juan Pablo II, quien la definió como “una mirada del corazón sobre todo hacia el misterio de la Trinidad que habita en nosotros”.