Fray Urbano Gil nace en Bronchales, diócesis de Albarracín y provincia de Teruel, el 9 de marzo de 1901. Al día siguiente sus cristianos padres Blas e Ignacia lo presentan al párroco del lugar para recibir las aguas bautismales y el nombre de Urbano Manuel.

Al quedarse muy pronto huérfano de padre, es internado en el Asilo de San Nicolás de Bari, de Teruel, regentado por los terciarios capuchinos. Y en San Nicolás realiza sus estudios primarios y recibe la primera comunión.

Inclinado a la vida religiosa, pasa a la casa noviciado de San José de Godella, Valencia, donde recibe el santo hábito. Emite sus primeros votos religiosos el 12 de abril de 1919 y en 1928 profesa perpetuamente. Hace sus primeras armas con los niños de la Escuela de Reforma del Salvador, de Amurrio (Álava). Su vida se puede leer e interpretar perfectamente -según uno de sus biógrafos- bajo la clave de la compasión evangélica. Fue uno de esos religiosos amigonianos siempre dispuesto a hacerse todo para todos, según el lema del apóstol Pablo que el Venerable Luis Amigo le gustaba repetir.

En 1926 cursa petición para iniciar sus estudios sacerdotales, lo que le fue denegado por los superiores mayores hasta 1935 en que pasa a formar parte de la fraternidad de la casa noviciado de Godella (Valencia) y donde iniciará los estudios eclesiásticos.

En esta última residencia le sobreviene la guerra y Fray Urbano comparte en todo la suerte y sufrimientos de los hermanos de fraternidad. Finalmente, luego de un calvario de interrogatorios y simulaciones de fusilamiento, el 25 de julio de 1936 parte para Benaguasil con el P. Florentino Pérez, con quien compartirá avatares, refugio y martirio.

Los biógrafos, tan parcos en delinear su fisonomía espiritual, nos dicen que fue un religioso ejemplar. Por su jovialidad era la alegría de la fraternidad donde residía y de los alumnos que educaba. Contagiaba su alegría por lo espontánea y sincera. Su buen decir le daba un encanto especial. De él se pudiera decir: He aquí un verdadero educador y pedagogo en quien no hay tacha. He aquí un hermano coadjutor instruido, culto y servicial.

Beatos Españoles

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