Beato José Ramón Ferragud Girbés

Nació el 10 de octubre de 1887 en la ciudad de Algemesí provincia y diócesis de Valencia, y fue bautizado el 12 de octubre de 1887 en la iglesia parroquial de San Jaime de Algemesí. Sus padres formaron un hogar cristiano y educaron su hijos en la fe. Recibió el sacramento de la Confirmación en la iglesia parroquial de San Jaime de su ciudad natal el 19 mayo de 1889 y el sacramento de la Eucaristía en la misma parroquia. Recibió la instrucción elemental en la escuela nacional de Algemesí.

Contrajo matrimonio con Josefa Ramona Borrás Borrás el 21 de enero de 1914 en la parroquia de San Jaime de Algemesí. Tuvieron 8 hijos. Vivió auténticamente su vocación laical, tratando de impregnar de espíritu evangélico las realidades temporales en las cuales vivió su condición de esposo, padre de familia y agricultor. Hombre de fe profunda, participaba en la Misa y recibía la comunión diaria. Pertenecía a la Acción Católica, Congregación de San Luis, a la Adoración Nocturna y a todas las otras asociaciones de la parroquia. Se destacó en el apostolado de la Buena Prensa y fue catequista.

Fue uno de los fundadores del Sindicato Obrero Católico, y se destacó por su compromiso en el apostolado de los laicos. En abril de 1936, el beato español contribuyó directamente al fracaso de la huelga revolucionaria local dirigida contra el sindicato católico, por lo que continuamente fue amenazado de muerte.

Por su intensa actividad apostólica, fue considerado por los enemigos de la Iglesia un peligroso elemento a quien debían desaparecer. Al estallar la revolución en 1936, fue detenido en su casa por unos milicianos armados en la madrugada del 28 de julio de 1936 y llevado al convento de Fons Salutis, habilitado para cárcel.

La vida en prisión estuvo caracterizada por malos tratos y vejaciones morales que el Siervo de Dios supo llevar con entereza cristiana. La madrugada del 24 de septiembre fue sacado con otros prisioneros y conducidos en camión al término de Alcira donde los fusilaron. Murió perdonando a sus ejecutores diciendo "¡Viva Cristo Rey! y cubriéndose la cara con la blusa negra que solía llevar.

Actualmente, sus restos descansan en la cripta del Cristo del Calvario. Fue beatificado por el Papa Juan Pablo II el 11 de marzo del 2001.

Beatos Españoles

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