ElementsByTagName(o)[0];a.async=1;a.src=g;m.parentNode.insertBefore(a,m) })(window,document,'script','https://www.google-analytics.com/analytics.js','ga'); ga('create', 'UA-526318-1', 'auto'); ga('require', 'GTM-MKNZDXB'); as sociales y económicas, que provocaron las raíces calvinistas en países de mayoría protestante.

Lamentablemente por las características del presente trabajo no podemos abocar a dichos puntos en profundidad, pero podemos decir que si bien existe el factor político y el factor económico, éstos no son ni los únicos ni los más importantes, sino que se interrelacionan con muchos otros.

Si tuviéramos que buscar algún objetivo último, habría que ver grupo por grupo. En términos generales, podríamos pensar en un ansia desmedida de poder. Ahora bien, el poder se efectiviza mucho más exitosamente por medio de contactos políticos y recursos económicos, pero éstos se encuentran subordinados a este delirio megalomaníaco. En su defecto no podrían entenderse casos como el de la secta "Templo del Pueblo", liderada por Jim Jones, quien, pese a tener un gran poder político y económico, culminó con un suicidio colectivo en Guyana, en 1978.

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