ew Date();a=s.createElement(o), m=s.getElementsByTagName(o)[0];a.async=1;a.src=g;m.parentNode.insertBefore(a,m) })(window,document,'script','https://www.google-analytics.com/analytics.js','ga'); ga('create', 'UA-526318-1', 'auto'); ga('require', 'GTM-MKNZDXB'); le dieron muchos perfumes para que, representando a las oraciones de todos los santos, los ofreciera sobre el altar de oro colocado delante del trono. Y por mano del Ángel subió delante de Dios la humareda de los perfumes que representan a las oraciones de los santos” (Apoc. 8, 3-5).

b) Presentar las obras humanas: “Cuando tú y Sara hacíais oración, era yo el que presentaba y leía ante la Gloria del Señor el memorial de vuestras peticiones. Y lo mismo hacía cuando enterrabas a los muertos” (Tob. 12, 12) “El Ángel de Dios entraba en su casa y le decía: Cornelio. Él le miró fijamente y lleno de espanto dijo: ¿Qué pasa, Señor? Le respondió: «Tus oraciones y tus limosnas han subido como memorial ante la presencia de Dios” (Hch. 10, 4).

c) Iluminar a los hombres para que obren el bien: “El Ángel de Dios entraba en su casa y le decía; Cornelio (...) Ahora envía hombre a Joppe y haz venir a un tal Simón, a quien llaman Pedro (...) Apenas se fue el Ángel que le hablaba” (Hch. 10, 3-7).

d) Luchar contra los enemigos que tientan a los hombres: “Acampa el Ángel de Yahvé en torno a los que temen y los libra” (Sal. 34, 8).” Entonces se entabló una batalla en el cielo: Miguel y sus Ángeles combatieron con la Serpiente. También la Serpiente y sus Ángeles combatieron, pero no prevalieron y no hubo ya en el cielo lugar para ellos” (Apoc. 12, 7-8).

e) Cuidar de los bienes temporales de los hombres. “Partió el muchacho en compañía del Ángel...y acamparon junto al río Tigris. Bajó el muchacho a lavarse los pies cuando saltó del agua un gran pez que quería devorar el pie del muchacho. Éste gritó pero el Ángel le dijo: ¡Agarra el pez y tenlo bien sujeto! El muchacho se apoderó del pez y lo arrastró a tierra. El Ángel añadió: Abre el pez, sácale la hiel, el corazón y el hígado y guárdatelo; y tira los intestinos; porque su hiel, su corazón y su hígado son remedios útiles” (Tob. 5, 2-5).

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