Colegio de Abogados Católicos de México: Joaquín Aguilar nunca sufrió violación

Conferencia de prensa del 25 abril 2010

El Sr. Joaquín Aguilar Méndez, director en México de la Red de Sobrevivientes de Abusos Sexuales del Clero (SNAP por sus siglas en Inglés), demandó en octubre del 2006 al Card. Norberto Rivera Carrera ante la Corte Superior de Los Ángeles C.A. Desde entonces, no ha cesado en su campaña de odio, difamación y calumnias contra el Arzobispo de México, argumentando que éste encubrió al ex sacerdote Joaquín Aguilar, siendo que el presunto delito del que se dice victima aconteció en 1994, cuando el entonces Obispo de Tehuacan Pue. Todavía no era Arzobispo Primado de México.

En honor a la verdad, el Colegio de Abogados Católicos ha decidido poner en evidencia las mentiras de Joaquín Aguilar, quien no sufrió violación alguna y por lo tanto, sus afirmaciones calumniosas contra el Card. Rivera carecen de toda credibilidad. La defensa que a continuación presentaremos no es retórica, sino de hechos, dando a conocer a los medios de comunicación los documentos que prueban las difamaciones del Sr. Aguilar.

Versiòn que da Joaquín de la demanda

49.- En Octubre de 1994, cuando Joaquin tenía 13 años, el Padre Nuñez era el celebrante principal de la misa en San antonio de Padua. Al mismo tiempo el Padre Nicolás Aguilar escuchaba las confesiones en la Iglesia. El hermano de Joaquin y una acolita no se presentaron a la misa. Durante la misa, Joaquin tuvo que ir al baño. El único baño que podían utilizar durante la misa era el que se encontraba en la rectoría donde habitaban los sacerdotes. Joaquín caminó hacia el baño atravesando la rectoría. El Padre Nicolás se encontraba en su cuarto. El padre Nicolás sujetó a Joaquín, bajó sus pantalones y los de Joaquín y se puso encima de el en la cama. El Padre Nicolás Aguilar lo penetró en el Ano. La misa continuaba. En un momento Joaquín se liberó y brincó debajo de la cama, y cuando el padre Nicolás lo buscó por un lado el escapó por el otro y corrió fuera de la rectoría.

La versión que narra Joaquín Aguilar en la demanda es inverosímil. Veamos la contradicción:

  • Joaquín dice que estaba ayudando en la misa que celebraba el P. Antonio Núñez. Al mismo tiempo el P. Nicolás Aguilar estaba confesando en el confesionario de la Iglesia.
  • Joaquín sintió necesidad de ir al baño, el único cerca es el que estaba en el interior de la casa parroquial, se dirigió a el y se percató de que el P. Nicolás estaba en su habitación.

Primera contradicción, el P. Nicolás Aguilar no podía estar en dos partes diferentes al mismo tiempo, es imposible que de forma simultánea se encontrara confesando en el interior de la Iglesia y a la vez en su habitación. Por lo tanto no pudo haber violado en esa circunstancia a Joaquín. Así mismo resulta inverosímil que Nicolás Aguilar hiciera este acto criminal tan arriesgado mientras la misa continuaba, podía exponerse a ser descubierto por la gente ya que su habitación estaba a un lado de la sacristía y la puerta de su habitación daba a un pasillo que era de uso público para poder acceder al baño; si suponemos que la violación es un acto violento que provoca mucho escándalo, hacerlo en ese momento hubiera sido temerario.

Ahora bien, el primer testimonio de la supuesta violación, lo dio a conocer Joaquín Aguilar al Ministerio Público de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal de la Delegación Miguel Hidalgo, el día 5 de noviembre de 1994, a las 18:15 hrs.

La señora Marcela Méndez de Aguilar, fue a presentar la denuncia por el delito de violación contra su hijo, menor de edad, Joaquín Aguilar Méndez, presuntamente cometido por el P. Nicolás Aguilar el domingo 2 de octubre de 1994, a las 13:45 hrs., aproximadamente.

La primera declaración de Joaquín Aguilar asentada en la Averiguación Previa No. 46/00385/94 11; dice textualmente:

“…el día 2 de octubre del año en curso (1994) siendo aproximadamente las 13:45 hrs, cuando terminó la misa, el padre Nicolás Aguilar le dijo al emitente (Joaquín) que lo acompañara a su recámara que se localiza a un costado de la Iglesia para que viera unos cassetes que estaba grabando, por lo que el de la voz (Joaquín) subió y al estar dentro de la recámara, el padre Nicolás le dijo al emitente que se asomara a la ventana porque le estaban hablando, obedeciendo el emitente y se percató de que la ventana estaba cerrada y no la pudo abrir siendo en ese momento cuando el sacerdote, cerró con llave la puerta principal de la recámara y se acercó al de la voz abrazándolo y diciéndole que lo quería mucho, que el emitente inmediatamente lo aventó y le dijo que no le gustaba que lo abrazaran, por lo que el padre sin decir más procedió a tapar la boca del declarante con su mano derecha y con la izquierda le bajó el pantalón y trusa hasta las rodillas inclinándolo sobre la cama de espaldas, quedando el emitente hincado y boca abajo, siendo en ese momento cuando el sacerdote Nicolás Aguilar también con la mano izquierda se bajó el pantalón e introdujo su miembro viril (pene) en el ano del declarante, lastimándolo y causándole mucho dolor, por lo que el de la voz comenzó a moverse con la finalidad de zafarse y empujó al padre, pero aún así no pudo evitar que este continuara introduciendo su pene en el ano del declarante por un espacio aproximado de tres minutos, y que como continuaba sintiendo dolor, el de la voz, con el tacón de su zapato le dio un golpe en la espinilla al padre Nicolás, y en lo que reaccionaba del golpe recibido, el emitente aprovechó para zafarse y levantarse, para inmediatamente subirse el pantalón y su trusa, y que en ese momento el P. Nicolás le dijo “discúlpame, no lo quise hacer”, pero además se acercó nuevamente al declarante e intentó besarlo en la boca, no permitiéndolo el emitente y hechandose a correr en el mismo interior de la recámara siendo seguido por el padre y por ello tuvo que meterse el emitente debajo de la cama, y cuando el padre Nicolás quiso sacarlo se le cayó la llave de la puerta, la cual tomó el declarante e inmediatamente abrió y salió corriendo”.

Como se puede comprobar, la primera versión que, por razones obvias de tiempo debería ser la que se acerca más a los presuntos hechos:
- Nunca menciona su necesidad de ir al baño.
- No dice que la violación sucediera mientras el P. Núñez celebraba la misa, ni tampoco dice que Joaquín estuviera ayudando en la misa. Joaquín declara que el P. Nicolás lo llama a su habitación una vez terminada la misa.

La versión del Ministerio Público (5 de noviembre de 1994) y la de la demanda en la Corte de Los Ángeles, son dos versiones totalmente distintas. Y si tomamos en cuenta otras versiones que el demandante Joaquín Aguilar ha hecho públicas tenemos como resultado siete versiones distintas que hacen dudar seriamente de la veracidad de sus acusaciones.

En la demanda interpuesta en la Corte de Los Ángeles, Joaquín Aguilar y sus abogados de forma intencionada no dan a conocer el día y la hora en que sucedió la supuesta violación. La razón de esta omisión es obvia si tomamos en cuenta que Joaquín Aguilar no pudo sostener la acusación de la supuesta violación ya que el P. Nicolás Aguilar y más de 30 testigos oculares desmintieron de forma contundente lo declarado por Joaquín Aguilar, sin que pudiera demostrar la veracidad de su acusación.

Como consta en el acta de la Averiguación Previa 46/00385/94 11, el 21 de noviembre de 1994, se presentaron ante el Ministerio Público de la Delegación Miguel Hidalgo, 33 testigos firmaron una declaración que dice lo siguiente:

“Los abajo firmantes, nos consta que el P. Nicolás Aguilar Rivera, estuvo confesando en la misa de 12:30 hrs. Del día 02 de octubre de 1994; después dirigiendo el canto de la comunión; terminada la misa a las 13:30 hrs, aproximadamente, y posteriormente a despedirnos en la puerta de la Iglesia, se subió al convivio de San Francisco de Asís; estando siempre con nosotros no separándose en ningún momento hasta el fin de la misma: a las 15:30 hrs, aproximadamente”.
En el mismo sentido, declararon a favor del P. Nicolás Aguilar:

16 de octubre de 1994
- El párroco de San Antonio de Padua, Antonio Núñez Núñez
- Natividad Fuentes Coria
- Martín Montes

23 de noviembre
- Manuel Carrera Márquez
- Ana Lilia Hernández Navarro
- Fidela Ramírez
- Y el mismo Nicolás Aguilar.

Todos los testimonios coinciden en que:

a) La misa de 12:30 hrs. del día 2 de octubre la celebró el P. Antonio Núñez. En ese domingo se estaba celebrando la fiesta de San Francisco de Asís, que si bien su fiesta litúrgica se celebra el 4 de octubre, tenían por costumbre pasarla al primer domingo de octubre, que en 1994, cayó justamente el día 2 .

b) Que mientras se celebraba la misa, el P. Nicolás confesaba en un confesionario abierto que era visible para los más de 200 fieles que en ese momento asistían en la misa.

c) Que a la hora de la comunión el P. Nicolás se levantó del confesionario para dirigir el canto de la comunidad.

d) Que terminada la misa, como ya era costumbre, los padres Antonio Núñez y Nicolás Aguilar salieron a despedir a la gente a la puerta principal.

e) Que inmediatamente después los dos sacerdotes subieron al salón principal a comer con un grupo de más de 60 personas, que pertenecen a la Tercera Orden de Seglares Franciscanos.

f) Que en ningún momento se separó del grupo el P. Nicolás Aguilar hasta que terminó la reunión, aproximadamente a las 15:30 hrs.

g) Que los testigos no recuerdan haber visto en ese día y a esa hora al adolescente Joaquín Aguilar.

El número de testigos y los datos que aportaron hicieron que la acusación de Joaquín Aguilar se volviera insostenible, de hecho –según testimonio de la señora Yolanda González, el adolescente Joaquín Aguilar fue citado al Ministerio Público en dos ocasiones a fin de tener un careo con los testigos del P. Nicolás Aguilar, entre los que se encontraba la señora Yolanda González quien ya había firmado una “constancia de actividades del día 2 de octubre de 1994” junto con otras 32 personas, misma que entregaron al Ministerio Público el 21 de noviembre de 1994. Joaquín Aguilar no se presentó al careo, abandonando la demanda penal que había iniciado.

Tan seguro estaba el P. Nicolás de la falsedad de la denuncia de Joaquín Aguilar que interpone una demanda por difamación contra su acusador, otorgándole más tarde, el 20 de diciembre de 1995, su perdón, como consta en la Averiguación Previa 46a/DS/385/94-11, realizada por La Dirección General de Prevención y Tratamiento de Menores, Dirección de Comisionado de Menores; Subdirección de Investigaciones; Departamento de Integración y Seguimiento de Actas sin Menor, de la Secretaría de Gobernación, en el que declara:

“Otorga su más amplio perdón en cuanto a derecho proceda a favor del menor Joaquín Aguilar Méndez, por el ilícito de difamación cometido en su agravio, no reservándose acción alguna en contra de dicho menor”.

Versión de Joaquín

53.- En 1994, el primer exámen proctológico dictaminó que Joaquín había sido violado, La policía argumentó que había perdido el primer reporte. Joaquín realizó un Segundo test proctológico como a las dos semanas: unas semanas después, la policía le llamó y le dijo que habían perdido los segundos resultados y en consecuencia de ello, el padre Aguilar juntó cerca de cuarenta parroquianos y los llevó a la policía para decir que Joaquín se prostituía. Se le hizo un tercer examen de violación, y después de este tercer test la policia le ofreció dinero a los padres de Joaquín para que abandonaran el caso . Los padres de Joaquín no aceptaron.

El dato es totalmente falso. La primera prueba de violación (examen proctológico) se llevó a cabo el mismo día 5 de noviembre que se presentó la denuncia y el resultado –del cual se entrega una copia a la Corte- dice que no se hallaron huellas físicas de violación. A la letra, el informe dice:

“Al momento del examen no se observaron huellas externas de lesiones recientes. Al examen proctológico: pliegues anales radiados bien definidos, mucosa anal sin alteraciones del esfínter anal externo conservado.

CONCLUSIÓN: El que dijo llamarse JOAQUÍN AGUILAR MÉNDEZ… Sin huellas externas de lesiones recientes. Al examen proctológico sin alteraciones”.

Es falso que la prueba se haya extraviado, pues se encuentra archivada en el expediente mismo de la Averiguación Previa 46/DS/385/94-11, y lo firma la perito medico forense: Dra. Lucina Téllez Tejada.

Es falso que dos semanas después se hayan hecho más pruebas de violación y se hayan perdido. En el expediente de la Averiguación Previa sólo aparece la prueba realizada el día 5 de noviembre, y este examen médico siempre se ha conservado con el expediente.

Es falso que el P. Nicolás Aguilar llevó aproximadamente a 40 personas de su Iglesia para que declararan que Joaquín Aguilar se prostituía. Las 33 personas que firmaron “la constancia de actividades del día 2 de octubre de 1994” solo rindieron testimonio por escrito de que el P. Nicolás Aguilar, el domingo 2 de octubre, fecha de la supuesta violación, no se había separado del grupo desde las 12:30 hasta las 15:30, por lo cual era inverosímil la acusación de violación, pues según Joaquín Aguilar, esta había acontecido a las 13:45, aproximadamente. Es totalmente falso que alguno de estos testigos hubiera declarado ante el Ministerio Público que Joaquín Aguilar se prostituyera pues no constan esas declaraciones en el expediente de la Averiguación Previa.

Muestra de la imparcialidad del Ministerio Público es que ordena en el oficio 17169 a la Dirección General de Servicios Periciales, Unidad Departamental de Medicina y Poligrafía, realizar un dictamen de “integridad física”, de Nicolás Aguilar Rivera, dando como resultado: “No presenta huellas externas de lesiones recientes”. Así mismo se ordena que se le realice un dictamen de “integridad física y andrológico” cuyo resultado fue: “… Al momento del examen no presenta huellas externas de lesiones recientes, andrológicamente”. Estos exámenes los firman el 14 de noviembre de 1994, los médicos peritos forenses: Magdalena E. de la Mora y Enrique Sierra Vidaurri.

Si Joaquín Aguilar hubiera sufrido violación por parte del P. Nicolás Aguilar, sabiendo que dicha acción es un acto de violencia que deja huellas físicas tanto en la víctima como en el victimario, las pruebas físicas hechas a Joaquín y Nicolás hubieran salido positivas y no fue así, como consta en los documentos cuyas copias se entregan a la Corte.

Es totalmente falso que se haya hecho una segunda y tercera prueba de violación a Joaquín Aguilar y por lo mismo resulta inverosímil que la policía le haya ofrecido dinero a sus padres. Todos estos supuestos actos de impunidad y corrupción, lo único que pretenden es convencer con argumentos difamatorios que en México no existe la aplicación de la justicia y las autoridades judiciales proporcionan inmunidad a los sacerdotes.

Como prueba de las afirmaciones difamatorias de los denunciantes es que el proceso en su primera etapa de Averiguación previa se cerró conforme a derecho y en los tiempos legales el 5 de diciembre de 1994. Y tan es falso que las autoridades hayan protegido al P. Nicolás Aguilar, que la Agente del Ministerio Público Carolina Sánchez Badillo, declara que: “se cumplió con los requisitos exigidos con los artículos 14,16, 21 constitucionales, para proceder penalmente en contra de Nicolás Aguilar, como probable responsable del delito de violación cometido en agravio de Joaquín Aguilar Méndez”, ya que de acuerdo con los exámenes médicos y proctológicos, prueban que su esfinter y pliegues anales se encontraban bien definidos y no mostraban huella alguna de lesión física. Por otra parte, el examen andrológico practicado al P. Nicolás Aguilar manifestaba que no había huellas externas de lesiones, sin datos de coito reciente.

Versión de Joaquín.

61.- …Joaquín entonces se entrevistó con el Obispo José de Jesús Martínez Zepeda. Joaquín dijo a Zepeda acerca de la violación en detalle Zepeda le pidió a Joaquín que escribiera una carta para el Cardenal Rivera acerca del abuso y de la descripción general del caso. Zepeda de igual forma le dijo a Joaquín que lo mantuviera en secreto.

62.- En mayo de 2002 Joaquín entregó en mano la carta a Zepeda para que la entregra al Cardenal

Después que Joaquín Aguilar hace su denuncia ante las autoridades judiciales en noviembre de 2004, acude junto con sus papás a entrevistarse con el Vicario Episcopal de la II Vicaría, Mons. Nicolás Nolasco quien lo escucha en compañía del Provicario, P. Agapito Sánchez y el Secretario, P. José Barrios. Mons. Nolasco, según la carta enviada al cardenal Rivera el 2 de octubre del 2006, escuchó la narración de Joaquín pero no le quedó claro que hubiera sido violado por el P. Nicolás Aguilar, ya que según Joaquín, pudo escapar corriendo de la habitación del sacerdote.

Sin embargo, pese a que Mons. Nolasco no tuvo certeza de la veracidad de la acusación de Joaquín Aguilar, este movido por un sentido cristiano y humanitario le ofreció ayuda psicológica de parte de la Arquidiócesis de México. Los papás de Joaquín le respondieron que lo pensarían y jamás volvieron.

Efectivamente, en mayo de 2002, Joaquín Aguilar se entrevistó con Mons. José de Jesús Martínez y le entregó una carta para el cardenal Rivera, en la que relataba al Cardenal una cuarta versión totalmente distinta a la que rindió por primera vez.

Las anteriores versiones de los hechos dadas ante el Ministerio Público fueron:
Primera, el 5 de noviembre de 1994 a las 18:15 hrs.
Segunda, el 8 de noviembre de 1994 a las 10:00 hrs
Tercera, el 21 de noviembre de 1994 a las 12:40 hrs.

El cardenal Rivera dio instrucciones inmediatas a Mons. Martínez para que le ofreciera ayuda psicológica a Joaquín Aguilar y para animarlo a interponer una demanda canónica en contra del P. Nicolás Aguilar. Sin embargo, Joaquín Aguilar no quiso aceptar la ayuda que le ofreció la Arquidiócesis de México y se abstuvo de interponer la demanda canónica.

Más tarde, después que el 6 de noviembre de 2005, la revista Proceso (No.1514), hizo pública la denuncia de Joaquín Aguilar contra la supuesta violación que sufrió del P. Nicolás Aguilar -por cierto, dando una quinta versión diferente de los supuestos hechos-, el cardenal Rivera dio órdenes a su obispo auxiliar Mons. Marcelino Hernández de buscar a la supuesta víctima para ofrecerle de parte de la Arquidiócesis de México todo el apoyo psicológico y espiritual que necesitara. La entrevista se llevó a cabo el día 18 de febrero de 2006 a las 17:30 hrs.

Según el informe del obispo Marcelino Hernández –quien también es psicólogo-, enviado al cardenal Rivera el 20 de febrero de 2006, tuvo la impresión de que Joaquín Aguilar no había sufrido violación alguna de parte del P. Nicolás Aguilar, pues cuando le preguntó que si lo había violado, él narró otros casos, pero se negó a hablar de su persona.

Por ultimo, el obispo Marcelino Hernández comenta en su carta, que el mismo Joaquín Aguilar le informó de forma libre y espontánea que algunos medios de comunicación le estaban ofreciendo dinero, por eso no se había acercado anteriormente.

En el mes de octubre de 2006, después de que Joaquín Aguilar interpuso la demanda civil contra el cardenal Rivera en la Corte Superior de California, dando una sexta versión de la supuesta violación -totalmente diferente a las otras versiones ya hechas públicas-, buscó al obispo auxiliar Marcelino Hernández para informarle su intención de interponer una demanda canónica contra el P. Nicolás Aguilar, en el tribunal Eclesiástico de la Arquidiócesis de México. El obispo Marcelino Hernández dio aviso al cardenal Rivera de esta solicitud, y el cardenal Rivera inmediatamente aceptó que se interpusiera la demanda canónica y se ofreció a recibir personalmente la denuncia de Joaquín Aguilar, pero Joaquín Aguilar canceló en tres ocasiones la cita con el cardenal Rivera, la última cita que canceló fue el 26 de octubre de 2006, bajo el argumento de que sus abogados no se lo habían permitido.

La reacción de Joaquín Aguilar ante la noticia de que la diócesis de Tehuacan apoyada por la Arquidiócesis de Puebla y México habían presentado ante la Santa Sede una solicitud para suspender al P. Nicolás Aguilar de su ministerio sacerdotal, fue de total rechazo a esta medida y además confesó en el diario La Jornada: “…Que el cardenal Rivera, arzobispo primado de México recuerde que cuando yo quería iniciar el proceso canónico (a finales del año pasado), el quería verme personalmente y yo no quería verlo” (9 enero de 2007, Pg. 5).

Con estos testimonios queda demostrado que ni la Arquidióceis de México, ni el cardenal Norberto Rivera hicieron caso omiso de la denuncia de la supuesta violación de Joaquín Aguilar supuestamente perpetrada por el P. Nicolás Aguilar. En todo momento se le ofreció ayuda y él nunca la quiso aceptar.

Como dato relevante final, cabe destacar que Joaquín Aguilar, hasta el día de hoy, ha hecho públicas siete versiones diferentes –como se puede constatar en la tabla sinóptica que se entrega a la Corte- de los hechos de violación supuestamente sufridos el 2 de octubre de 1994.

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