Tercer día del Triduo por el bicentenario del nacimiento de Don Bosco

Oración de inicio

Oh Padre y maestro de la juventud, San Juan Bosco, que tanto trabajasteis por la salvación de las almas, sed nuestra guía en buscar el bien de la nuestra y la salvación del prójimo, ayudadnos a vencer las pasiones y el respeto humano, enséñanos a amar a Jesús Sacramentado, a María Santísima Auxiliadora y al Papa, y obtenednos de Dios una santa muerte, para que podamos un día hallarnos juntos en el Cielo. Así sea.

Lectura bíblica del tercer día: Juan 2, 1-11

Reflexión:

“Faltó el vino, y la madre de Jesús le dijo: No tienen vino”... Tantas veces se habría repetido este sencillo diálogo entre Jesús y su madre: confianza, misión a medias, la intuición de la madre que sale al paso de las necesidades.

Don Bosco y su fe: “Por amor de Dios y de su gloria gastó toda su vida... soportó tantas fatigas... afrontó tantos peligros. Demostró su gran fe en el gran celo que tenía por enseñar el catecismo a los jóvenes, a los que buscaba en plazas y talleres...todo por hacerles conocer el nombre de Dios. Cuando se encontraba con cualquier joven, su primera pregunta era si sabía hacer la señal de la cruz: vivía para el Señor y pensaba siempre en Él. Antes de acostarse miraba a las estrellas para alabar a Dios por la creación”. Beato Miguel Rúa

Don Bosco y María Auxiliadora: “Yo mismo le vi muchas veces conmoverse y llorar al hablar de esta buena Madre. Celebraba sus fiestas con gran esplendor, y así quería que se celebrara en sus casas... Recomendaba sus novenas, las medallas, las jaculatorias, las imágenes... María se construyó su templo, su casa: Ésta es mi casa”. Beato Migue Rúa sobre Don Bosco

Oración para obtener una gracia especial

Oh Don Bosco Santo, cuando estabais en esta tierra no había nadie que acudiendo a Vos, no fuera, por Vos mismo, benignamente recibido, consolado y ayudado. Ahora en el cielo, donde la caridad se perfecciona ¡cuánto debe arder vuestro gran corazón en amor hacia los necesitados! Ved, pues, mis presentes necesidades y ayudadme obteniéndome del Señor (pídase la gracia).

También Vos habéis experimentado durante la vida las privaciones, las enfermedades, las contradicciones, la incertidumbre del porvenir, las ingratitudes, las afrentas, las calumnias, las persecuciones y sabéis qué cosa es sufrir.

Ea, pues, oh Don Bosco Santo, volved hacia mí vuestra bondadosa mirada y obtenedme del Señor cuánto pido, si es ventajoso para mí alma; o si no, obtenedme alguna otra gracia que me sea aún más útil, y una conformidad filial a la divina voluntad en todas las cosas, al mismo tiempo que una vida virtuosa y una santa muerte. Así sea.

Oración final a San Juan Bosco

Oh Don Bosco Santo, que con tan gran amor y celo cultivasteis las múltiples formas de acción católica que hoy florecen en la Iglesia, conceded a sus asociaciones el mayor progreso y desarrollo. Redoblad en todos los corazones la devoción a la Santísima Eucaristía y a María Auxiliadora de los Cristianos. Acrecentad en ellos el amor al Papa, el celo por la propagación de la fe, un solícito esmero por la educación de la juventud y grandes entusiasmos para suscitar nuevas vocaciones sacerdotales, religiosas y misioneras. Haced que en cada una de las naciones se fomente y arraigue la guerra contra la blasfemia y el mal hablar y contra la prensa impía; haciendo surgir en todas partes nuevos cooperadores para las diversas formas de apostolado recomendadas por el Vicario de Cristo. Infundid en todos los corazones católicos la llama de vuestro celo, para que, viviendo en caridad difusiva, puedan al fin de su vida recoger el fruto de las muchas obras buenas practicadas durante ella.

Padrenuestro…, Dios te salve…, Gloria…

San Juan Bosco, ruega por nosotros.

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