Séptimo Día de la Novena a Santa Juana de Arco

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Oración Inicial

¡Mi Señor y mi Dios! Te ofrezco mi petición en unión con la amarga pasión y muerte de Jesucristo, tu Hijo, junto con los méritos de tu madre Inmaculada y Admirable, María siempre Virgen, y de todos los santos, particularmente de tu ayudante santa en cuyo honor hago esta novena.
¡Baja tu mirada a mí, Señor misericordioso! Concédeme tu gracia y tu amor, y amablemente escucha mi oración.
Amén.

Oración Séptimo Día

Santa Juana exhibió la virtud de la castidad durante su vida. Ella se hizo un voto de virginidad que habría de durar todo el tiempo que Dios quisiera. Al ser casta, una virtud que permitió que su amor fluyera desde un corazón recto e indiviso, también logró alcanzar pureza en su intención de cumplir la voluntad de Dios en todo; pureza en su visión al evitar ser cómplice de los pensamientos impuros que nos desvían del camino de Dios; y pureza de corazón: “Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.” (Evangelio según San Mateo 5:8) Santa Juana, Virgen guerrera;
Ruega por mí.

Amén
Rezar un Padre Nuestro, 3 Ave María, un Gloria.

Oración Final

Amada Santa Juana de Arco, quien fue tan firme en la Fe y amante de la Eucaristía. Apóstol y Profeta de Dios, armada sólo con su fe y con su propio ejemplo fue y cambió el corazón de otros, inspirándolos a la fe, y protegió a todo un país y a sus generaciones futuras alejándolas de la ruina. Oro para que se me conceda una petición a Dios, que es la intención de esta novena, si es su Santa Voluntad. Oro para que a través de su patrocinio y su gracia, crezca yo en la Fe, llegando a emular su vida en todo lo que hago. Tú que tuviste una muerte mártir clamando el nombre de Nuestro Salvador Jesucristo hasta el final: es mi sincera petición que yo también clame así su nombre, no importa cuál sea la circunstancia de mi hora final.
Amén

Oh, mi querida Santa, a quien yo realmente he llegado a admirar, amar y respetar; por favor ayúdame y a todo el que rece esta novena a partir de este día y todos los días para crecer en la gracia y en la práctica de la verdadera virtud Cristiana. A imitación de ti, orar e interceder por todos nosotros para que podamos vivir una vida pura y casta mientras vivimos en este mundo, y crezcamos más profundamente en la Fe, aumentando el conocimiento de la misma a fin de no perder nunca el agradecimiento sincero por esta “Perla de Gran Precio” (Evangelio según San Mateo 13:45-46). Ora también para que nuestra esperanza por llegar al Cielo -nuestro verdadero hogar-, así como el deseo por buscar la santidad personal -que es la clave para llegar al Cielo- no decaiga durante nuestra peregrinación en este valle de lágrimas

Amén

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Publicado originalmente en Confraternity of Saint Joan of Arc

 

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