Segundo Día de la Novena a San Juan Evangelista

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de contrición

Señor mío, Jesucristo, 
Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, 
por ser Vos quién sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; 
propongo firmemente nunca más pecar, 
apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, 
confesarme y, cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

Oración preparatoria para todos los días

Señor Jesús
que nos diste como mandamiento nuevo el amor, 
te pedimos que, a ejemplo de san Juan Evangelista, 
tu discípulo amado, te amemos sin temor e incondicionalmente, 
aún cuando por ser tus discípulos el mundo nos persiga y condene. 
Te lo pedimos a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos. 

Segundo día
«No se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios; creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas mansiones: si no, os lo habría dicho; porque os voy a preparar un lugar. Y cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo para que dónde esté yo estéis también vosotros. Y a donde yo voy sabéis el camino.» Le dice Tomás: «Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?» Le dice Jesús: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí. Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre. Desde ahora lo conocéis y lo habéis visto». (Jn, 14, 1-7). 

«Jesús, te ruego me ayudes a crecer como hija y amiga de Dios Papᅠ

«Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, ¡pues lo somos!» (I Jn 3, 1) 

Juan, tú que nos recuerdas que somos hijos de Dios, intercede ante Jesús para que... (Petición) 

Oración 
Salmo 63 (62) 
¡Oh Dios! Tú eres mi Dios, desde el amanecer te deseo; 
estoy sediento de ti, a ti te anhelo en una tierra sedienta, 
reseca sin agua. 
Quisiera contemplarte en tu templo, ver tu poder y tu gloria. 

Tú amor vale más que la vida, te alabarán mis labios; 
te bendeciré mientras viva, hacia ti levantaré mis manos. 
Me saciaré como en un espléndido banquete, 
y mi boca te alabará con alegría. 

En mi lecho me acuerdo de ti, en ti medito durante la noche, 
porque tú has sido mi ayuda, 
y a la sombra de tus alas grito alegremente. 
Estoy unido a ti, tu brazo me sostiene. 
Padre Nuestro. 

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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