Quinto Día de la Novena a Santa Juana de Arco

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Oración Inicial

¡Mi Señor y mi Dios! Te ofrezco mi petición en unión con la amarga pasión y muerte de Jesucristo, tu Hijo, junto con los méritos de tu madre Inmaculada y Admirable, María siempre Virgen, y de todos los santos, particularmente de tu ayudante santa en cuyo honor hago esta novena.
¡Baja tu mirada a mí, Señor misericordioso! Concédeme tu gracia y tu amor, y amablemente escucha mi oración.
Amén.

Oración Quinto Día

Santa Juana, siguiendo los mandatos de Dios, sirvió a sus compatriotas que estaban siendo oprimidos por los ingleses. Su causa la condujo hacia la batalla, donde ella continuó honrando a Dios mediante el fomento de la pureza y la moral entre sus compañeros de armas. Santa Juana cumplió la misión de Dios a través de la justicia —la virtud moral que consiste en una voluntad constante y firme de darle a Dios y al prójimo todo lo digno, estableciendo una armonía que promueve la equidad respecto a las personas y al bien común. Ella, honrando los mandamientos de Dios, cumplía su principal ley: el amor. Santa Juana, que con tu ejemplo de vida y palabra predicabas que DIOS SEA SERVIDO PRIMERO, rogamos para que en nuestra vida también sea esa nuestra consigna y ejemplo. Santa Juana, Patriota al servicio de tu Dios y tu país;
Ruega por mí.

Amén
Rezar un Padre Nuestro, 3 Ave María, un Gloria.

Oración Final

Amada Santa Juana de Arco, quien fue tan firme en la Fe y amante de la Eucaristía. Apóstol y Profeta de Dios, armada sólo con su fe y con su propio ejemplo fue y cambió el corazón de otros, inspirándolos a la fe, y protegió a todo un país y a sus generaciones futuras alejándolas de la ruina. Oro para que se me conceda una petición a Dios, que es la intención de esta novena, si es su Santa Voluntad. Oro para que a través de su patrocinio y su gracia, crezca yo en la Fe, llegando a emular su vida en todo lo que hago. Tú que tuviste una muerte mártir clamando el nombre de Nuestro Salvador Jesucristo hasta el final: es mi sincera petición que yo también clame así su nombre, no importa cuál sea la circunstancia de mi hora final.
Amén

Oh, mi querida Santa, a quien yo realmente he llegado a admirar, amar y respetar; por favor ayúdame y a todo el que rece esta novena a partir de este día y todos los días para crecer en la gracia y en la práctica de la verdadera virtud Cristiana. A imitación de ti, orar e interceder por todos nosotros para que podamos vivir una vida pura y casta mientras vivimos en este mundo, y crezcamos más profundamente en la Fe, aumentando el conocimiento de la misma a fin de no perder nunca el agradecimiento sincero por esta “Perla de Gran Precio” (Evangelio según San Mateo 13:45-46). Ora también para que nuestra esperanza por llegar al Cielo -nuestro verdadero hogar-, así como el deseo por buscar la santidad personal -que es la clave para llegar al Cielo- no decaiga durante nuestra peregrinación en este valle de lágrimas

Amén

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Publicado originalmente en Confraternity of Saint Joan of Arc

 

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