Quinto Día de la Novena a San Antonio María Claret

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo

Oración preparatoria para todos los días

Señor Dios nuestro, que en los designios de vuestra bondad adorable predestinasteis a San Antonio María Claret para el ministerio apostólico de la salvación de las almas y le previnisteis con especiales dones de gracia, a fin de que fuera dechado de santidad en los distintos estados de la vida cristiana. Yo os alabo y doy gracias por los tesoros de virtud que depositasteis en su alma, sobre todo aquel espíritu de caridad con que acogía a cuantos recurrían a él en sus necesidades espirituales y temporales. Concededme la gracia de saber seguir sus ejemplos e imitar sus virtudes, y especialmente la que vengo a pediros en esta Novena mediante su poderosa intercesión ante Vos. Os la pido también por el Corazón Inmaculado de María, de cuyas glorias y misericordia le hicisteis apóstol predilecto. Amén.

Meditación del quinto día

El celo apostólico de San Antonio María era fruto de su amor a Dios y se alimentaba en su vida interior, en su vida de oración. Cultivó siempre la oración, la mental como la vocal, dedicándose a una y a otra todos los días. Rezaba diariamente las tres partes del Rosario, el Viacrucis, el santo Trisagio y muchas otras devociones. Visitaba diariamente el Santísimo Sacramento. Por los caminos rezaba distintas devociones, y al llegar a los pueblos invocaba a los Santos y Ángeles tutelares de los mismos. Dedicaba algunas horas diarias a la oración mental, robándolas al sueño de la noche, diciendo que se creería perdido el día que hubiera abandonado la oración. Fomentaba este espíritu con el recogimiento y la presencia de Dios; y para ello se había fabricado un oratorio espiritual en su corazón, donde día y noche adoraba a Dios, suplicándole continuamente por sí y por los demás. Por eso el Señor le favoreció con gracias extraordinarias y con comunicaciones sobrenaturales y dio fruto copiosísimo a todos sus trabajos y empresas.

Invocación del quinto día

¡Oh glorioso San Antonio María, que en el trato continuo con Dios por la oración transformaste toda tu vida hasta no vivir sino en Cristo y para Cristo, en los pensamientos, en los afectos y en las obras! Alcánzanos el espíritu de oración, danos a conocer su excelencia y necesidad, enséñanos la práctica de la piedad cristiana, para que mediante la oración aprendamos a vivir cristianamente, a santificar nuestras obras y con el cumplimiento de nuestros deberes conseguir la vida eterna. Amén.

Invocaciones para todos los días

1. Glorioso San Antonio María, confesor y Obispo de la Iglesia: alcánzanos tu amor a la Iglesia santa y una fidelidad inquebrantable a todas sus enseñanzas y preceptos. Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

2. Glorioso San Antonio María, Apóstol de la Santísima Virgen: alcánzanos tu devoción a su Inmaculado Corazón, y mediante ella la salvación de nuestras almas. Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

3. Glorioso San Antonio María, ilustre Fundador de Congregaciones religiosas: alcánzanos un ardiente amor a Jesús, para seguir sus pasos hasta la cumbre de la perfección cristiana. Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Oración final para todos los días

V. Ruega por nosotros, San Antonio María.

R. Para que seamos dignos de las promesas de Jesucristo.

Señor Dios, que adornasteis con virtudes apostólicas a vuestro bienaventurado Confesor y Pontífice Antonio María, y por su medio reunisteis en la Iglesia nuevas familias de clérigos y de vírgenes: os suplicamos nos concedáis que, instruidos con sus saludables enseñanzas y confortados con sus ejemplos, podamos felizmente llegar a Vos. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo

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