Octavo Día de la Novena a Santa Eduviges

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Plegaria introductoria:
Prepara nuestros corazones, Señor, para este rato de oración. Celebramos con gozo a santa Eduvigis. Ella te amó y fue fiel al Evangelio. Vivió intensamente el seguimiento de Jesús, y le dedicó toda su vida. Ella es modelo para todos los cristianos.  

Lecturas y meditaciones diarias:

Octavo día
Santa Eduvigis era una fiel seguidora del Evangelio. Jesús fue su maestro, el Evangelio el camino que le guiaba en su vida. Hoy   leeremos un texto del Evangelio de Jesús. Del libro de Lucas (15,11-32) Es un relato conocido, el del "Hijo pródigo". Léetelo con calma:
Un hombre tenía dos hijos. Y el menor dijo a su padre: Padre, dame la parte de la herencia que me corresponde. Y el padre les repartió la herencia. A los pocos días el hijo menor reunió todo lo suyo, se fue a un país lejano y allí gastó toda su fortuna llevando una mala Vida.
Cuando se lo había gastado todo, sobrevino una gran hambre en aquella comarca y comenzó a padecer necesidad. Se fue a servir a casa de un hombre del país; que le mandó a sus tierras a guardar cerdos. Tenía ganas de llenar su estómago con las algarrobas que comían los cerdos, y nadie se las daba. Entonces, reflexionando, dijo: ¡Cuántos jornaleros de mí padre tienen pan de sobra, y yo aquí me muero de hambre! Volveré a mi padre y le diré: "Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de llamarme hijo tuyo: tenme como a uno de tus jornaleros".
Se puso en camino y fue a casa de su padre. Cuando aún estaba lejos, su padre lo vio y, conmovido, fue corriendo, se echó al cuello de su hijo y lo cubrió de besos. El hijo comenzó a decir: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de llamarme hijo tuyo. Pero el padre dijo a sus criados: Sacad inmediatamente el traje mejor y ponédselo; poned un anillo en su mano y sandalias en sus pies. Traed el ternero cebado, matadlo y celebremos un banquete, porque este hijo mío había muerto y ha vuelto a la vida, se había perdido y ha sido encontrado. Y se pusieron todos a festejarlo.
El hijo mayor estaba en el campo y, al volver y acercarse a la casa, oyó la música y los bailes. Llamó a uno de los criados y le preguntó qué significaba aquello. Y éste le contestó: Que ha vuelto tu hermano, y tu padre ha matado el ternero cebado porque lo ha recobrado sano. Él se enfadó y no quiso entrar. Su padre salió y se puso a convencerlo. Él le contestó: hace ya tantos años que te sirvo sin desobedecer jamás tus órdenes y nunca me has dado ni un cabrito para celebrar una fiesta con mis amigos. Ahora llega ese hijo tuyo, que se ha gastado toda su fortuna con malas mujeres, y tú le matas el ternero cebado! El padre le respondió: ¡Hijo mío, tú estás siempre m conmigo, y todo lo mío es tuyo! En cambio, tu hermano, que estaba muerto ha vuelto a la vida; estaba perdido y lo hemos encontrado.

Frase para meditar

"Compórtate con tus padres de la misma forma que tú desearías que se comportaran tus hijos contigo" (Giacomo Leopardi)

Oración:
Oremos unidos con santa Eduvigis, a Jesús, nuestro Señor.
1. Para que aprendamos a sembrar a nuestro alrededor amor, esperanza, generosidad y espíritu de servicio. Tener más estima de nuestros abuelos, nuestros padres y hermanos. Señor, ten piedad.
2. Para que los pobres, los enfermos, los que se encuentran solos, los que han perdido la esperanza, se sientan confortados por la fuerza de Dios y por nuestra ayuda. Señor, ten piedad.
3. Para que en el mundo crezca la paz y la justicia, y se acaben las opresiones, las desigualdades, las guerras, el hambre. Señor, ten piedad.
4. Para que el ejemplo de Eduvigis sirva a muchos conocer el gran mensaje de Jesucristo y sigan su gran mensaje que da vida y esperanza a la humanidad.
5. Petición libre (Aquí haces la petición que quieres)

Padre nuestro...
Acabemos nuestro encuentro de oración invocando juntos a santa Eduvigis para que vele por nosotros e interceda ante Dios para (decir la necesidad personal) y nos ayude también a ser más cristianos.
Santa Eduvigis, fiel amiga y seguidora de Jesucristo, trabajadora de la viña del Evangelio. Hoy te invocamos con toda confianza, porque eres compañera nuestra en el camino de la fe. Tú que vives ya por siempre en el gozo del Reino de Dios, vela por nosotros, protégenos, danos generosidad y coraje, ayúdanos a ser cada día más cristianos. Santa Eduvigis, ruega por nosotros. Amén.

El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. Amén.

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