Noveno Día de la Novena a San Antonio María Claret

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo

Oración preparatoria para todos los días

Señor Dios nuestro, que en los designios de vuestra bondad adorable predestinasteis a San Antonio María Claret para el ministerio apostólico de la salvación de las almas y le previnisteis con especiales dones de gracia, a fin de que fuera dechado de santidad en los distintos estados de la vida cristiana. Yo os alabo y doy gracias por los tesoros de virtud que depositasteis en su alma, sobre todo aquel espíritu de caridad con que acogía a cuantos recurrían a él en sus necesidades espirituales y temporales. Concededme la gracia de saber seguir sus ejemplos e imitar sus virtudes, y especialmente la que vengo a pediros en esta Novena mediante su poderosa intercesión ante Vos. Os la pido también por el Corazón Inmaculado de María, de cuyas glorias y misericordia le hicisteis apóstol predilecto. Amén.

Meditación del Noveno día

El sagrario fue el hogar donde se formó la vida espiritual de San Antonio María y donde continuamente se encendían su amor a Dios y su celo por las almas. Para eso visitaba frecuentísimamente a Jesús Sacramentado, pasaba largo tiempo meditando su amor, celebraba fervorosamente la santa Misa y de mil modos practicaba su devoción para con la Eucaristía. ¡Cómo deseaba unirse con Jesús! «Yo me abrazo espiritualmente con Jesús -decía-, y en este abrazo pasaría toda la eternidad.» Y añadía: «Oh Jesús! Cuando en la santa Misa pronuncio las palabras de la consagración, la sustancia del pan y del vino desaparecen... Pronunciad sobre mí las palabras de la consagración: consagradme, Jesús mío, para que yo desaparezca, y bajo mis apariencias viváis únicamente Vos.» ¡Cómo correspondió el Señor a este amor de su Siervo, uniéndole a sí, concediéndole el favor de conservarse milagrosamente en su interior las especies sacramentales de una comunión a otra, convertido de este modo como en un sagrario viviente!

Invocación del Noveno día

¡Oh glorioso San Antonio María, amantísimo de Jesús Hostia, sagrario viviente de la Eucaristía! Alcánzanos aquella tu ardentísima devoción a este santo misterio; que lo veneremos con fe, que lo recibamos con amor, que sea siempre nuestro alimento espiritual acá en la tierra, para que podamos verlo, adorarlo y gozarlo en el cielo. Amén.

Invocaciones para todos los días

1. Glorioso San Antonio María, confesor y Obispo de la Iglesia: alcánzanos tu amor a la Iglesia santa y una fidelidad inquebrantable a todas sus enseñanzas y preceptos. Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

2. Glorioso San Antonio María, Apóstol de la Santísima Virgen: alcánzanos tu devoción a su Inmaculado Corazón, y mediante ella la salvación de nuestras almas. Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

3. Glorioso San Antonio María, ilustre Fundador de Congregaciones religiosas: alcánzanos un ardiente amor a Jesús, para seguir sus pasos hasta la cumbre de la perfección cristiana. Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Oración final para todos los días

V. Ruega por nosotros, San Antonio María.

R. Para que seamos dignos de las promesas de Jesucristo.

Señor Dios, que adornasteis con virtudes apostólicas a vuestro bienaventurado Confesor y Pontífice Antonio María, y por su medio reunisteis en la Iglesia nuevas familias de clérigos y de vírgenes: os suplicamos nos concedáis que, instruidos con sus saludables enseñanzas y confortados con sus ejemplos, podamos felizmente llegar a Vos. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo

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