Miércoles 05 de Abril de 2017

En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos que habían creído en Él: «Si os mantenéis en mi Palabra, seréis verdaderamente mis discípulos, y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres». Ellos le respondieron: «Nosotros somos descendencia de Abraham y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: Os haréis libres?». Jesús les respondió: «En verdad, en verdad os digo: todo el que comete pecado es un esclavo. Y el esclavo no se queda en casa para siempre; mientras el hijo se queda para siempre. Si, pues, el Hijo os da la libertad, seréis realmente libres. Ya sé que sois descendencia de Abraham; pero tratáis de matarme, porque mi Palabra no prende en vosotros. Yo hablo lo que he visto donde mi Padre; y vosotros hacéis lo que habéis oído donde vuestro padre». Ellos le respondieron: «Nuestro padre es Abraham». Jesús les dice: «Si sois hijos de Abraham, haced las obras de Abraham. Pero tratáis de matarme, a mí que os he dicho la verdad que oí de Dios. Eso no lo hizo Abraham. Vosotros hacéis las obras de vuestro padre». Ellos le dijeron: «Nosotros no hemos nacido de la prostitución; no tenemos más padre que a Dios». Jesús les respondió: «Si Dios fuera vuestro Padre, me amaríais a mí, porque yo he salido y vengo de Dios; no he venido por mi cuenta, sino que Él me ha enviado».

Comentario:

Hoy en día se habla mucho de la libertad: libertad de prensa, libertad de expresión, "decidir sobre tu cuerpo", etc. ¡Cuánto anhelamos la libertad! Pero qué gran tragedia sería que estemos luchando con todas nuestras fuerzas por ser libres, pero en el fondo nuestros esfuerzos nos estén conduciendo a ser más esclavos. Recordemos siempre: para que la libertad nos libere, tiene que estar unida a la verdad. Libertad sin referencia a la verdad, sólo nos desorienta, nos termina haciendo esclavos de nuestros propios deseos. Por eso Jesús nos ha dicho hoy con tanta firmeza: "Si se mantienen en mi palabra serán mis discípulos, conocerán la verdad y la verdad los hará libres".

La verdad no es algo, sino es Alguien. Es Jesús, nuestro hermano. El amor a Dios es lo que nos hace libres, lo que nos libera de las cadenas de la esclavitud de nuestro pecado. Y sólo siendo libres, sabiendo que tenemos a Jesús, podemos ser valientes, tenemos coraje para luchar, para dar testimonio. Con Jesús en el corazón que podamos tener la valentía y el coraje para dar testimonio de la verdad, con mucha caridad y respeto por los demás. Sin querer imponer nada, pero sí atrayendo con el bien, la verdad y la belleza del Evangelio. Cristo fue realmente libre, anunció la verdad con valentía y con caridad. Preguntémonos hoy, ¿qué tan libres somos nosotros?

P. Juan José Paniagua

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