14 de marzo de 2018 9:59 pm

Una laicidad sin Dios trastoca los valores constitutivos de la sociedad, advierte Arzobispo

Redacción ACI Prensa

imagen referencial / Crédito: Flickr Carlos Adampol Galindo (CC BY-SA 2.0)
imagen referencial / Crédito: Flickr Carlos Adampol Galindo (CC BY-SA 2.0)

El Arzobispo emérito de Corrientes (Argentina), Mons. Domingo Castagna, advirtió que “una sociedad que avanza hacia una laicidad sin Dios, trastoca los valores que fueron - hasta el momento - el sostén de sus bases constitutivas”.

“La exclusión de toda referencia a Dios, con el pretexto de no adoptar un proyecto excesivamente influido por lo eclesiástico -o clerical- desciende inevitablemente a un ateísmo beligerante y negador de toda trascendencia”, sostuvo en una reflexión.

Mons. Castagna explicó que Dios llega más allá de la religión y “gravita en toda estructura social”. De esta manera, los valores esenciales tienen su origen “en el Dios Creador y Padre de la Vida”, independiente si son o no sustentados por religiones.

En el caso de la Iglesia Católica, ella defiende el valor de la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural, sin embargo “rehúsa que se la considere defensora de un patrimonio ‘sectario’”.

La Iglesia se opone al aborto por “motivos antropológicos y científicos”, aseguró Mons. Castagna, por eso que “muchos hombres y mujeres que se adhieren a ellos sin profesar religión alguna”.

Para el Prelado, el liderazgo de la Iglesia procede de “convicciones muy hondas, que trascienden el contenido de su fe, pero que reciben de ella su confirmación e inquebrantable solidez”.

Respecto a la visión de la realidad de la fe católica, Mons. Castagna animó a aceptarla no como un producto de “cierto pesimismo fundamentalista”, sino como “un excitante desafío”, puesto que “Cristo considera la eliminación del pecado como su mayor e inevitable desafío”.

“La salvación de los hombres consiste en la gracia que elimina el pecado: único causante de todos los males. De allí la urgencia de proporcionarla, para resolver los males que agobian a las personas, en el seno mismo de la sociedad que componen”, explicó.

Reiteró la importancia de que el comando político y económico esté en manos de “dirigentes virtuosos”, ya que “la virtud es más que la ausencia de comportamientos delictivos: es equilibrio y sensatez, generadores de justicia y de paz”.

Finalmente, Mons. Castagna aseguró que solo mediante la centralidad de Cristo en la vida de cada persona y comunidad, se podrá llegar al equilibrio necesario para los grandes cambios que busca la sociedad.

Porque los cambios “necesitan ser regulados por la Verdad que en la conflictiva situación del mundo debe ser inmediatamente conocida y aplicada”, concluyó su reflexión.

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Etiquetas: Argentina, Obispos de Argentina, Laicismo, Dios, Sociedad

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