Un día como hoy, el 16 de octubre de 2002, el Papa San Juan Pablo II escribió una bella carta apostólica donde explica a los católicos el sentido y profundo significado de la oración del Santo Rosario.

A los 25 años de su Pontificado, el santo publicó la carta titulada Rosarium Virginis Mariae sobre el Santo Rosario, porque al entender su “pleno significado”, esta oración “conduce al corazón mismo de la vida cristiana” y contribuye a “la nueva evangelización”.

En su carta, San Juan Pablo II declaró el 2003 como el Año del Rosario, y dijo que esta oración propuesta en numerosas ocasiones como “oración por la paz”, destaca por “su sencillez y profundidad” y está “destinada a producir frutos de santidad”.

Recordó que “numerosos santos” y Pontífices también resaltaron su importancia para la Iglesia, y aseguró que el cristiano que la reza “obtiene abundantes gracias”.

Entre los Papas que impulsaron el rezo del Rosario, San Juan Pablo II destacó a San Juan XXIII, el Papa León XIII, que la indicó como un “instrumento espiritual eficaz ante los males de la sociedad”, y a San Pablo VI, que subrayó “su carácter evangélico y orientación cristológica”.

El santo afirmó que si bien esta oración “se distingue por su carácter mariano”, está “centrada en la cristología”. Explicó que al rezarla se “aprende de María a contemplar la belleza del rostro de Cristo y a experimentar la profundidad de su amor”.

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Recordó que dos semanas después de ser elegido Papa, el 29 de octubre de 1978, exclamó: “El Rosario es mi oración predilecta. ¡Plegaria maravillosa!”.

Luego, explicó que el Rosario es como un “comentario-oración” sobre el último capítulo de la Constitución Lumen gentium, sobre la presencia de la Virgen en el misterio de Cristo y la Iglesia.

“Con el trasfondo de las Avemarías, pasan ante los ojos del alma los episodios principales de la vida de Jesucristo”, expresó y destacó que sus misterios “nos ponen en comunión vital con Jesús a través –podríamos decir– del Corazón de su Madre”.

También, dijo que el Rosario “sintoniza con el ritmo de la vida humana”, pues al rezarlo se puede incluir “hechos que entraman la vida del individuo, la familia, la nación, la Iglesia y la humanidad”.

“Experiencias personales o del prójimo, sobre todo de las personas más cercanas o que llevamos más en el corazón”, precisó.

El santo también alentó a promover el rezo del Rosario en las familias, como “una ayuda eficaz para contrastar los efectos desoladores de esta crisis actual”, que está “amenazada cada vez más por fuerzas disgregadoras, tanto de índole ideológica como práctica”.

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En su carta, el Papa también recordó que el Santo Rosario tuvo un “puesto importante en mi vida espiritual” desde que era joven, y que siempre alentó a rezarla con frecuencia.

“El Rosario me ha acompañado en los momentos de alegría y en los de tribulación. A él he confiado tantas preocupaciones y en él siempre he encontrado consuelo”, sostuvo. 

“Cuántas gracias he recibido de la Santísima Virgen a través del Rosario en estos años: Magnificat anima mea Dominum! Deseo elevar mi agradecimiento al Señor con las palabras de su Madre Santísima, bajo cuya protección he puesto mi ministerio petrino: Totus tuus!”, escribió.

Luego, el santo explica en tres capítulos cómo “contemplar a Cristo con María”; el significado de cada uno de los misterios, partes y oraciones del Rosario; y cómo seguir el “método basado en la repetición” para asimilar mejor el mensaje de esta oración.

Si desea leer la carta completa puede hacerlo a través de este enlace: https://www.aciprensa.com/recursos/carta-apostolica-rosarium-virginis-mariae-2949