2 de junio de 2010 - 2:25 PM

Sin sacerdotes no hay Eucaristía y sin Eucaristía no hay Iglesia, dice Cardenal Cañizares

Redacción ACI Prensa

En el Simposio Teológico del I Congreso Eucarístico y Mariano de Lima (CEM 2010) inaugurado este martes 1 de junio, el Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, Cardenal Antonio Cañizares Llovera, señaló que "sin sacerdotes no hay Eucaristía y sin Eucaristía no hay Iglesia"; y advirtió que "renovar el sentido eucarístico es garantía de un futuro para la Iglesia".

Ante unos 2 mil participantes en el evento organizado por el Arzobispado de Lima en el auditorio del colegio San Agustín, el Purpurado recordó que la Eucaristía es fuente y culmen de la vida de todo cristiano y que "la Iglesia es sacramento vivo y eficaz de la unión con Dios y de la unidad de todo el género humano" y que esta unión "solamente es posible por la participación del Cuerpo de Cristo. Esto acontece en la Eucaristía".

"Solamente es posible la Eucaristía por el sacerdocio. Por consiguiente, solo con los sacerdotes hay Iglesia", advirtió.

"Los sacerdotes –recalcó– somos necesario no para que funcione la Iglesia o para que esté bien organizada o para enseñar una doctrina. Somos sacerdotes para que haya Eucaristía. Sino recuperamos esto no habrá vocaciones. Así que nos jugamos el futuro".

Asimismo, el Cardenal Cañizares subrayó la centralidad del sacrificio de Cristo en la Eucaristía que en muchos lugares se ha visto "reducido a banquete, a celebración de la comunidad, a un recuerdo, pero no al sacrificio mismo de Cristo que se entrega por nosotros en la Cruz. Sin esto no entendemos nada de la Eucaristía y no celebramos nada más que a nosotros mismos".

"Hemos secularizado y creído que todo era creatividad del hombre. ‘Lo que importa es que sea atrayente’. No. Lo que importa es que el misterio sea reconocido, que el misterio sea celebrado. Hay que tener presente el derecho de Dios. Dios nos dice cómo debe ser llevado a cabo el misterio, la celebración", advirtió.

Por ello, tras recordar el espíritu de renovación eclesial que propuso el Concilio Vaticano II, el Purpurado resaltó que en orden de prioridades los padres conciliares propusieron la renovación litúrgica porque "no podemos entender la Gaudium et Spes si no es sobre la base en la que todo se fundamenta: la Eucaristía".

"No habrá una Iglesia de Gaudium et Spes si no es una Iglesia de Sacrosanctum Concilium. Por eso el Papa pone gran interés en la liturgia. Por eso, cuando se interpreta (la renovación) en cambios meramente rituales es no entender nada de lo que el Santo Padre nos está diciendo", agregó.

"Hacer la renovación no es hacer cada día un títere distinto. Es hacer que se pueda celebrar el misterio de fe que acontece. Esa renovación debe expresar todo lo que es la realidad del misterio. El culto se pervierte cuando se ofrece una fiesta que la comunidad ofrece a sí misma. El principio es que Dios ocupe el lugar central", indicó.

Finalmente, el Cardenal Cañizares recordó que en la comunión no somos nosotros los que asimilamos (a Cristo), "sino que es Él quien nos asimila a sí" por lo que "somos arrancados de la individualidad. Así la Eucaristía tiene un carácter social".

"Celebrar la Eucaristía es llevar a cabo la renovación de la sociedad. Por ello, renovar el sentido eucarístico es garantía de un futuro para la Iglesia. Aquí está el verdadero peligro para una humanidad que no reconoce a Dios".

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