24 de enero de 2021 - 11:59 AM | ÚLTIMA ACTUALIZACIÓN 25 de enero de 2021 11:18 am

Sacerdotes alientan a que “rompamos las cadenas” frente a crisis política y social en Cuba

Redacción ACI Prensa

Imagen referencial / Bandera de Cuba. Crédito: Jon Buttle-Smith / Unsplash.
Imagen referencial / Bandera de Cuba. Crédito: Jon Buttle-Smith / Unsplash.

Un grupo de sacerdotes cubanos publicaron una carta alentando a que “rompamos las cadenas” frente a la crisis política, económica y social que vive el país, y aseguraron que “es momento, como pueblo, de volver a Dios”.

La carta fue publicada en el 23° aniversario de la Misa de San Juan Pablo II en Santiago de Cuba, que formó parte de la histórica visita del Pontífice a la isla del 21 al 25 de enero de 1998 y que también comprendió las ciudades de La Habana, Santa Clara y Camagüey.

En la carta titulada “He visto la aflicción de mi pueblo”, firmada por 15 sacerdotes, varias religiosas y más de 350 de fieles laicos, se asegura que “soñar a Cuba y continuar construyendo nuestra sociedad es posible, solamente, si partimos de su realidad”.

“La contemplamos con inmenso amor, como lo hace un hijo con su madre; y también con mirada crítica, como lo hace un hijo adulto que ha renunciado a permanecer como un eterno inmaduro”, señalaron los firmantes, entre quienes se encuentran el P. Kenny Fernández Delgado, P. Jorge Luis Pérez Soto, P. Jorge Luis Gil Orta y el P. Lázaro Roberto García Martín, de La Habana.

También firmaron el P. Alberto Reyes Pías, P. Rolando Gibert Montes de Oca Valero, P. Fernando Luis Gálvez Luis, P. Castor José Álvarez Devesa y el P. Alberto Martín Sánchez, de Camagüey.

Así como el P. Jorge Andrés Rubido Rosas (Matanzas), P. Roque Nelvis Morales Fonseca (Holguín), P. José Conrado Rodríguez Alegre (Santiago de Cuba), P. Delvis Mederos Fernández (Villa Clara), P. Juan Lázaro Vélez González (Pinar del Río), y Fr. Lester Rafael Zayas Díaz, OP.

Entre los firmantes también están el coordinador nacional del Movimiento Cristiano Liberación (MCL), Eduardo Cardet; el director del Centro Convivencia, Dagoberto Valdés Hernández; el coordinador general de la UNPACU y promotor de Cuba Decide, José Daniel Ferrer; el preso de conciencia del Grupo de los 75, Iván Hernández Carrillo, entre otros.

En la carta, los firmantes señalaron que “no existe ya aquella pretendida y a la vez artificial uniformidad social”, pues “coexisten diversos estratos sociales y económicos”.

“Cuba también es diversa desde el punto de vista político e ideológico. Hay un sector afín a la ideología oficial que sustenta el Estado, y también hay numerosos sectores en la sociedad civil con otras orientaciones ideológicas que, aunque no son reconocidas oficialmente, están presentes, algunas de ellas con organización, y ejercen un influjo real en la sociedad”, indicaron.

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Publicada por Pensemos Juntos en Domingo, 24 de enero de 2021

“El acceso a internet y a las redes sociales, aunque limitado y monitoreado, ha roto la barrera estatal que contenía e incluso impedía el flujo de información y la capacidad del ciudadano común para generarla”, añadieron.

Los firmantes de la carta subrayaron que “Cuba necesita cambios políticos”, y que “hoy son muchos los que se comprometen por un cambio pacífico y, lamentablemente, reciben la represión por respuesta”.

“Empeñarse en superar la precariedad y llevar a Cuba a un futuro digno, tiene que pasar por el reconocimiento de la realidad y por la escucha de aquellos que con buena voluntad ofrecen alternativas. La política necesita escuchar a la realidad y partir de ella, de lo contrario se convierte en ideología. Es un absurdo con terribles consecuencias sacrificar la realidad en el altar de una ideología”, expresaron.

Los firmantes también lamentaron que “el ambiente que vivimos incide directamente en la familia cubana. Muchos hogares se desestructuran por la separación que implican la emigración y las misiones”.

“Frecuentemente, la única vía para mejorar la calidad de vida, tiene como consecuencia la separación de sus miembros”, señalaron.

Además, advirtieron, “la frustración económica y la lucha cotidiana y fatigosa por la existencia provocan la pérdida del horizonte moral. La familia cubana, centrada en la sobrevivencia, corre el peligro de cerrarse a la vida. No pocas veces, el anuncio de un hijo, que debería ser un motivo de esperanza y alegría, se convierte en causa de incertidumbre y preocupación, y termina en el aborto”.

Entre las necesidades urgentes para Cuba señalaron “mejores marcos legales”, “el reconocimiento de la plena ciudadanía de los cubanos residentes en el exterior”, “entender lo que significa la reconciliación nacional”, “entender la relación entre amor y verdad”, y “optar por la verdad”.

Para los firmantes, la “opción fundamental por vivir en la verdad y en la libertad nos descubre nuestro real poder como ciudadanos. Somos un gigante dormido que puede hacer que Cuba cambie, basta despertar”.

Vacíos de odio, renunciamos absolutamente a la violencia, a la agresión incluso verbal, a la calumnia, a los métodos de los que hoy son víctimas los que proponen un camino nuevo para Cuba. Son métodos caducos e indignos de esa nueva Cuba que empezamos a construir”, alentaron.

Al finalizar la carta, los firmantes subrayaron que “como creyentes, consideramos que es momento, como pueblo, de volver a Dios”.

Este pueblo, hace muchos años, le dio la espalda a Dios, y cuando un pueblo le da la espalda a Dios, no puede caminar”, remarcaron.

“Sí, es momento, como pueblo, de volver el rostro a Dios, y de volver a escuchar en la zarza ardiente sus esperanzadoras palabras: ‘He visto la aflicción de mi pueblo… He oído el clamor que le arrancan sus opresores y conozco sus angustias. Voy a bajar para librarlo… Ponte en camino que yo te envío’”, concluyeron.

Desde el enero de 1959, cuando los revolucionarios encabezados por el fallecido Fidel Castro triunfaron sobre la dictadura de Fulgencio Batista, se instauró un nuevo régimen dictatorial en Cuba bajo el control del Partido Comunista.

Castro se mantuvo en el poder hasta 2006, cuando cedió el manejo del país a su hermano, Raúl Castro.

Desde abril de 2018, Miguel Díaz-Canel Bermúdez es el presidente de Cuba, pero Raúl Castro aún es el primer secretario del Partido Comunista.

La nueva Constitución cubana de 2019 reconoce como único partido político en el país al Partido Comunista. En su artículo 5, asegura que “el Partido Comunista de Cuba, único, martiano, fidelista, marxista y leninista, vanguardia organizada de la nación cubana, sustentado en su carácter democrático y la permanente vinculación con el pueblo, es la fuerza política dirigente superior de la sociedad y del Estado”.

Para leer el texto completo de la carta “He visto la aflicción de mi pueblo” puede ingresar AQUÍ.

Etiquetas: Cuba, Iglesia en Cuba, Comunismo

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