El P. Augustin Almy, sacerdote diocesano que se encontraba en el Seminario de Puerto Príncipe cuando ocurrió el terremoto del 12 de enero pasado, relató a ACI Prensa la dramática situación en la que se encuentran actualmente los sacerdotes y seminaristas de este centro.

Desde el mismo lugar en donde están ahora los restos del seminario en Puerto Príncipe, el P. Almy contó a ACI Prensa que al momento del terremoto se encontraba en su cuarto "viendo televisión en el segundo piso. De pronto oí un ruido que no pude identificar como un terremoto. Vi luego que las paredes se caían y que la casa también se venía abajo".

"Luego de unos cinco o siete minutos hubo silencio. Salí y vi el seminario completamente destruido. Quise abrir luego las ventanas de mi oficina y no pude. Traté de entrar y tampoco me fue posible. Los seminaristas estaban asustados. Y me di cuenta que me había salvado de morir", dijo el sacerdote.

Al hablar de la situación actual del seminario, el P. Almy resaltó que todavía "hay algunos seminaristas que no podemos identificar, pero podemos sentir el olor que nos indican que han fallecido. Tampoco podemos encontrar a un profesor de derecho canónico y no hemos podido tener acceso a su cuarto para ver si es que está vivo o muerto".

"La capilla –continuó– ha quedado totalmente destruida y no podemos celebrar Misa allí. Tenemos que celebrar aquí a campo abierto".

Al hablar luego de las necesidades urgentes que tienen, el sacerdote indicó que es imperativo "asegurar los pocos bienes que quedan. De todos lados vienen a robar y no se dan cuenta que el seminario no está acabado, tenemos que continuar pese a la catástrofe".

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"Necesitamos también recuperar los cuerpos de los fallecidos por respeto y para evitar enfermedades. Algunos amigos nos están ayudando con algo de comida y agua" pero también está el problema de la "energía eléctrica que no tenemos", concluyó.

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