El P. Roger Landry dio 9 lecciones que los católicos podemos aprender de la conversión a la fe católica del famoso actor Shia LaBeouf, protagonista de la nueva película “Padre Pío”.

El actor de 36 años ha filmado 40 películas y es famoso por protagonizar tres películas de Transformers. En una entrevista del 25 de agosto, LaBeouf le dijo al Obispo de Winona-Rochester, Mons. Robert Barron, que se convirtió al catolicismo mientras filmaba la película “Padre Pío”, donde interpreta a San Pío de Pietrelcina.

En un artículo en National Catholic Register, el P. Roger Landry recordó que antes de su conversión, el actor llevó una vida que calificó de “infernal” al punto que lo llevó a pensar en el suicidio.

El sacerdote señaló que durante su proceso de conversión, LaBeouf sintió que su vida “tenía un propósito mayor”, y decidió “entregarse de verdad” a Dios, con “valentía y celo”.

El P. Landry afirmó que Dios guió a LaBeouf hacia el “arrepentimiento y la fe”, y subrayó que es “bueno para la Iglesia saber qué lo atrajo y podría atraer a otros”.

“Mientras damos gracias a Dios por la conversión de LaBeouf y rezamos por su continuo crecimiento en las virtudes de la vida católica, también oremos para que su conversión atraiga a muchos otros a la fe católica”, dijo.

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A continuación, compartimos 9 lecciones que el P. Landry destacó sobre la conversión de Shia LaBeouf:

1. Vivir la fe católica es una “inmersión total”

En la entrevista, LaBeouf dijo que “odia” todo lo que se siente como actuar, y que lo que le atrajo del catolicismo es que vivir nuestra fe es una “inmersión total”.

Al respecto, el P. Landry explicó que la vida católica es una inmersión total, pues “implica razón, voluntad y sentimientos”. Por eso, el actor “se negó a fingir un acento de Padre Pío. Buscó la integridad y, para su sorpresa, la descubrió en la vida católica”. 

2. Un gesto de fraternidad es poderoso

El P. Landry recordó que LaBeouf  “anhelaba un sentido de conexión” en medio de su “vida problemática”, y que “lo encontró con los capuchinos”. 

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“Su fraternidad acogedora, realista y sincera, sin mencionar sus risas, helados y gatos, lo atrajo”, agregó.

3. La Misa y la Eucaristía transforman vidas

El P. Landry dijo que LaBeouf “quedó cautivado” por la “Misa tradicional en latín”, que “lo envolvió con un sentido de la realidad de Dios y lo sagrado”. 

“Cuando descubrió que había sido bautizado por un tío y los capuchinos le permitieron comenzar a recibir la Sagrada Comunión, dijo que casi podía sentir el efecto físico y la regeneración de entrar en la muerte y resurrección de Cristo”, agregó.

 4. El ejemplo de grandes conversos da esperanza

El P. Landry dijo que el actor se sintió conmovido al saber que “grandes conversos lo precedieron”, como “San Agustín y San Francisco de Asís”, y, en especial, “el hermano capuchino Jim Townsend, un estafador que asesinó a su esposa embarazada y pasó 20 años en prisión, pero se convirtió y terminó pasando 39 años como capuchino”.

“Él me dio permiso como pecador”, dijo LaBeouf. El actor se dio cuenta que “si después de todo lo que Townsend había hecho, un hombre así podía vivir por fe, también había esperanza para él”, dijo el P. Landry.

5. Aprender cómo rezar ayuda a comprender la fe

El P. Landry dijo que “había que enseñarle a rezar” a LaBeouf, pues para el actor “orar se sentía como ‘memorizar las palabras de otra persona’”. 

“Pero cuando un hermano capuchino y el Obispo Barron le explicaron cómo manejar la tranquilidad y pasar del silencio a pensamientos y obras de amor, todo empezó a encajar”, agregó.

6. Leer la Biblia nos enseña quién es Jesús realmente

El P. Landry dijo que LaBeouf “anhelaba encontrarse con un Jesús masculino”, pues él conocía una imagen equivocada de Cristo, reforzada por el “arte que había visto”, donde Jesús era retratado con rasgos “muy suaves y más feminizados”. 

“Se sentía casi como si estuviera leyendo sobre un budista, un [hombre] muy suave, frágil, que todo lo ama, que todo lo escucha, sin ferocidad ni romance”, dijo el actor.

LaBeouf tuvo que “leer el Evangelio y ser guiado por la fuerte influencia paterna de un capuchino” para entender “la diferencia entre debilidad y mansedumbre”, y reconocer que la mansedumbre de Jesús “es cumbre de fortaleza”. 

7. Dios te ayuda a encontrar el propósito de tu vida

El P. Landry dijo que el actor “necesitaba descubrir un ‘propósito’ en la vida”, es decir su vocación, así que “un capuchino le enseñó que el discernimiento pasa por descubrir los talentos que Dios te ha dado y determinar cómo puedes usarlos para ayudar a los demás”. 

“LaBeouf pensó que su único talento era ‘sangrar frente a la gente’, algo que aparece en varias de sus películas. ¡Eventualmente comprendió cuán apropiado era ese conjunto de habilidades para representar al estigmatizado más famoso del mundo moderno!”, dijo el sacerdote.

8.  Cristo enseña que el sufrimiento es un regalo

El P. Landry dijo que cuando LaBeouf entendió “el significado redentor del sufrimiento”, su vida cambió radicalmente.

Explicó que al inicio el actor creía que “el sufrimiento que había soportado y causado hasta entonces era ‘inútil’”, hasta que “un capuchino lo ayudó a ver cómo ‘el sufrimiento es en realidad un regalo’”.

Esto lo llevó “a agradecer a la mujer que lo había acusado de abuso sexual”, señaló. El sacerdote destacó que el actor dijo que eso “le salvó la vida”, pues con ello soportó la “vergüenza como resultado de sus acusaciones y el dolor que él había causado”.

9. Conocer la vida de los santos puede “salvar” vidas

El sacerdote afirmó que para LaBeouf conocer la vida de San Pío, “uno de los santos más respetados y amados que jamás haya honrado la tierra”, fue una gran escuela que según el mismo actor aseguró le “salvó la vida”. 

El actor se sumergió en su vida “tratando de imitar la forma en que [San Pío] celebraba la Misa, oraba, buscaba y dispensaba la misericordia de Dios, lidiaba con el sufrimiento y el rechazo, oraba desde el amanecer hasta el anochecer, desafiaba varonilmente a otros a la santidad y vivía su vocación capuchina con inmensa fe, esperanza y caridad”, recordó.