10 de abril de 2015 2:21 am

Riley nació en un parto prematuro pero para la ley era un aborto y lo dejaron morir

Redacción ACI Prensa

Bebe prematuro (imagen referencial) / Foto: Flickr de Joshua Smith (CC-BY-NC-2.0)
Bebe prematuro (imagen referencial) / Foto: Flickr de Joshua Smith (CC-BY-NC-2.0)

Riley Goodger nació a las 22 semanas y 3 días de gestación. Era un bebé prematuro extremo pero respiraba por sus propios medios. Sin embargo, los médicos del hospital Cardiff de la Universidad de Gales se negaron a asistirlo y lo dejaron morir porque según la ley británica antes de la semana 24 no hay nacimientos sino abortos.

Los protocolos de atención en Gran Bretaña indican que los médicos solo pueden asistir a los bebés que nacen después de la semana 24, el actual límite para efectuar un aborto legal en el país. Los padres de Riley en memoria de su hijo han logrado un cambio en esta práctica.

Riley nació respirando independientemente en la madrugada del 29 de diciembre del 2013. 90 minutos después de su nacimiento falleció en el Hospital Cardiff de la Universidad de Gales en el Reino Unido.

Emma Jones y su esposo, Chris Goodger, presentaron una petición firmada por 2759 personas a los médicos que integran la Asamblea del Comité de Peticiones, para que asistan a los bebés que nacen a las 22 semanas y muestran signos vitales.

Ruth Walker, jefa de enfermería, dijo que los médicos se ciñeron a las pautas establecidas por el reglamento durante el nacimiento de Riley y que por eso no le brindaron atención médica dejándolo morir por estar dentro del rango del aborto legal.

“Todos los miembros de la junta de salud le dieron el pésame y lamentamos oír la devastadora experiencia de la Sra. Jones”, comentó.

“Esos casos no suceden frecuentemente. pero cuando ocurren, resultan traumáticos para la madre y para todos los involucrados. Nos complace que Emma haya accedido a trabajar con nosotros para desarrollar un protocolo que ayude a las familias y al personal a enfrentar estas circunstancias difíciles”, declaró Walker,

Adam Cairns, jefe ejecutivo de la junta de Cardiff y Vale, comentó que se necesita ayudar a las familias que pasan por casos similares. Anunció que se aplicarán nuevos protocolos para que el personal de la clínica sepa cómo proceder para salvar la vida de los bebés prematuros y brindar un apoyo emocional a los padres.

Emma Jones recibió las disculpas del centro de salud y dijo estar “convencida de que un cambio en el procedimiento contribuirá a que otras madres que están en mi situación no sean ignoradas ni olvidadas en el futuro”.

Sobre su colaboración para el cambio en los protocolos, la mujer dijo que “ha sido un trabajo duro porque tuve que consultar a parteras y médicos, pero siento que estoy contribuyendo para la elaboración de un nuevo procedimiento”.

La Asociación Británica de Medicina Prenatal ha publicado un reglamento para la Práctica Clínica que ofrece orientación para el personal clínico para los casos de nacimiento de bebés prematuros.

Este documento señala que la mayoría de bebés que nacen antes de alcanzar un periodo de 23 semanas suelen tener discapacidades y que, las probabilidades de que mueran son muy altas.

Etiquetas: Aborto, Reino Unido, Riley Goodger

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