15 de abril de 2020 - 7:46 PM

Que la vida consagrada continúe con su trabajo samaritano y misericordioso, alienta Obispo

Redacción ACI Prensa

Imagen referencial, religiosos dominicos. Crédito: Flickr Saint Joseph (CC-BY-NC-ND-2.0)
Imagen referencial, religiosos dominicos. Crédito: Flickr Saint Joseph (CC-BY-NC-ND-2.0)

El Responsable Episcopal de la Vida Religiosa en Bolivia, Mons. Carlos Curiel, agradeció el trabajo de las comunidades religiosas y sacerdotales y los alentó a continuar con el apoyo “samaritano y misericordioso” hacia los más vulnerables durante la pandemia.

“Ya estamos en tiempo Pascual, tiempo en que tendremos que ingeniarnos más para que ese apoyo samaritano y misericordioso siga estando presente a pesar de los escasos medios con los que podemos socorrer a los más vulnerables”, expresó Mons. Curiel en su mensaje.

“Son pequeñas ‘caricias’ del Señor, con las cuales tenemos que estar con los más débiles”, agregó.

“Sigamos adelante hermanos. Abracemos la Cruz que adorábamos el Viernes Santo, y así abrazaremos las contrariedades de la vida que estamos viviendo. Vivamos en ‘Vigilia Pascual’ para estar atentos a lo que el Espíritu quiere suscitar en nosotros. Es el único capaz de provocar y motivar a crear nuevos espacios y maneras de fraternidad, de acogida, de solidaridad”, sostuvo.

En su mensaje el Obispo expresó que “lo que está provocando la pandemia COVID-19 no puede paralizarnos”. “Nuestra labor como hijos(as) de Dios, de la Iglesia, es dar testimonio de que Jesús está entre nosotros, de que ha Resucitado, de que Dios es Vida y Esperanza nuestra. Sigamos dando este testimonio en nuestras comunidades”.

En ese sentido, “la creatividad en el acompañamiento espiritual, de religiosos(as), sacerdotes, diáconos, agentes de pastoral, con tantas expresiones, por distintos medios, han calado muy hondo en la comunidad en general, en el Pueblo de Dios”, aseguró.

“Ha sido una manifestación de Iglesia en salida y de presencia viva en las periferias existenciales”, manifestó el responsable episcopal.

“Gracias hermanos y hermanas de la vida consagrada por tan hermoso testimonio; que en algunas ocasiones nos deja un sabor a 'no es suficiente', está bien, pero que no sea óbice a tan hermoso testimonio”.

“No ha faltado la expresión de la caridad a través de la atención a los más necesitados. En lo material, poco pero significativo, pues ‘no tenemos oro ni plata’, pero sí la fuerza, el entusiasmo y el Amor que provoca el Espíritu del Crucificado que ha Resucitado y que potencia nuestras energías”, destacó.

En su mensaje Mons. Curiel destacó las obras que realizan la Pastoral Social Cáritas y las comunidad religiosas en las distintas diócesis, que atienden y hacen seguimiento a las obras de Iglesia orientadas a las personas más vulnerables en hogares, cárceles, asilos, sintecho, familias, migrantes, entre otros, con el apoyo de organismos internacionales y gubernamentales. 

“De la misma manera, comunidades religiosas que han ido, desde sus posibilidades, tomando las debidas medidas preventivas, y por distintos medios, al encuentro del hermano”.

“Hay que mirar el futuro con Esperanza, viéndolo como ocasión para seguir construyendo fraternidad y solidaridad, afianzados en nuestra Fe, la Oración y la Esperanza que no defrauda”, sostuvo Mons. Curiel.

Etiquetas: Vida consagrada, caridad, Bolivia, ayuda humanitaria, Coronavirus

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