El P. Francisco Torres Ruiz, exorcista de la Diócesis de Plasencia (España), alertó sobre los riesgos y peligros de los hechizos o maleficios; y precisó que estos pueden ser más graves para quien los hace o encarga, antes que para la víctima.

“Siempre digo que en esto del maleficio o conjuro se produce el efecto boomerang: todo se devuelve”, dijo el sacerdote en diálogo con EWTN Noticias.

“El demonio es muy mal pagador y no se contenta solo con dañar a la persona contra la que se ha hecho el maleficio sino que también va a buscar dañar a la persona que lo ha encargado”, alertó el exorcista español.

Esto ocurre porque la persona que hace o encarga un daño o maleficio “ya tiene el corazón abierto al odio y al mal, con lo cual es fácil que sea víctima de Satán, del mismo demonio”.

¿Qué es un hechizo o maleficio?

El sacerdote dijo a EWTN Noticias que “es triste decirlo, pero es así. Existe la capacidad de poder lanzar una influencia maligna sobre una persona”.

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Esto sucede “cuando estamos movidos por el odio, el desamor, el rencor, la envidia o cualquier tipo de pecado que nos haga desear algo malo, recurriendo a las fuerzas del mal y con cualquier tipo de técnica o de forma”.

“El maleficio es maleficio se haga con el fin que se haga. Bien sea para conseguir que una persona se enamore de mí, bien sea para hacer un daño a alguien que me ha hecho daño o para buscar un beneficio de alguien sin que esa persona se entere”, continuó.

El sacerdote destacó que “la doctrina más clara está en el Catecismo de la Iglesia Católica, en el número 2117, que señala: ‘Estas prácticas son más condenables aun cuando van acompañadas de una intención de dañar a otro, recurran o no a la intervención de los demonios’”.

¿Es efectivo un hechizo o maleficio?

El exorcista indicó que para comprender esto “hay que volver al gran misterio de la permisividad divina. Es decir, todo tiene efectividad en la medida en que Dios lo permite”.

“El ejemplo más claro lo tenemos en el capítulo 1 de la historia de Job, en la Biblia. Solamente en la medida en que Dios permite al Satán hacer el daño a Job, este puede actuar”, recordó el sacerdote.

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El P. Torres dijo además que “en el maleficio ocurre lo mismo: solamente en la medida en que Dios permite al mal obrar sobre una persona de modo malo o dañino, puede tener efectos. En la mayoría de las veces sí lo tiene, por desgracia”.

¿Qué hacer si se sospecha que uno es víctima de un hechizo o maleficio?

En primer lugar, dijo el sacerdote, no hay un modo concreto de saber si uno es víctima de un hechizo, aunque las cosas malas o desgracias que suceden sí podrían serlo.

Sin embargo, precisó, “no podemos obsesionarnos con que todo lo malo tenga una causa preternatural, siempre hay que buscar las causas naturales. Cuando estas no se dan habría que buscar las otras y ver si hemos sido víctimas de un maleficio, mal de ojo, conjuro o hechizo”.

Ante la sospecha, continuó, “lo primero es no perder la calma. No acudir nunca a ningún tipo de mago o hechicero. Eso jamás porque eso puede aumentar el mal”.

Toca entonces “encomendarse a Dios y la Virgen y luego acudir a un sacerdote para pedir una oración liberación y luego vivir la vida de gracia”.

El sacerdote recomendó rezar mucho y la devoción a la Virgen Desatanudos, una advocación muy querida por el Papa Francisco.

Ella es capaz de desatarnos de ese nudo. Rezar la novena, pero sobre todo una vida de gracia y oración”, concluyó el sacerdote.