El Obispo de Salto, Mons. Pablo Galimberti, criticó el proyecto de ley de educación sexual y reproductiva presentado al Congreso uruguayo porque, "además de una ley de aborto, plantea un programa ideológico, ético, educativo y cultural en torno a la sexualidad, la contracepción, la familia y el sentido de la vida, con muchas ambigüedades".

En un artículo publicado recientemente en el diario Cambio, el Prelado señaló que el texto "deja mucho que desear", pues entre otras cosas, desvincula la sexualidad humana del amor entre dos personas. "Hablar de la sexualidad humana sin hablar de vínculos amorosos es igual que describirla como un veterinario", advirtió.

En el artículo, Mons. Galimberti recordó que "el sexo que elude el amor, o el amor que niega el sexo, son incapaces de hacer vivir a un ser humano" y "más bien lo inclinan hacia la muerte simbólica en presencia de los demás".

"El proyecto de ley deja en el más completo silencio todo lo referente al sentido del sexo como construcción de una historia común, cultivar vínculos y amistades que incluyen sentimientos, proyectos, cuerpo y tiempo. Todo parece librado a lo placentero y efímero", explicó.

Recordó que la sexualidad humana va más allá de la actividad genital y que muchas personas viven "una sexualidad positiva y gratificante" a pesar de que por diversas razones no tienen relaciones sexuales. "El equilibrio, la salud, la fuerza de una personalidad no los genera una vida genital intensa, sino el desarrollo de una sexualidad fuente de vida relacional", indicó.

El Prelado criticó el uso del término "derechos sexuales y reproductivos" en el proyecto de ley, pues abarca de una manera vaga "el derecho a disfrutar la sexualidad según las propias preferencias, la sexualidad placentera independiente de la reproducción, la contracepción, la esterilización, el aborto" y la fecundación artificial.

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Recordó que un derecho humano es algo que es "innato" a la persona y que "ningún poder en el mundo puede suprimir"; por ello, aclaró, los llamados "derechos sexuales y reproductivos" no solo no son innatos "sino que nunca pueden ser considerados como derechos" porque pretenden lo injustificable: el aborto, que es destruir la vida de otro.

Mons. Galimberti advirtió de la tendencia existente de diferenciar sexo de género; como si el primero fuese solo la diferencia anatómica entre varón y mujer y el segundo fuese "el estilo de vida y las pautas culturales que una sociedad atribuye o aplica a cada sexo". "Al emplear la palabra ‘género’ en lugar de ‘sexo’ hay un objetivo, que pretende eliminar la idea de que los seres humanos se dividen en dos sexos", señaló.

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