18 de agosto de 2018 12:21 pm

¿Por qué un gay no puede ser sacerdote? Responde un homosexual

Redacción ACI Prensa

Foto referencial: Pixabay dominio público
Foto referencial: Pixabay dominio público

Un autor homosexual explicó por qué un hombre como él, que experimenta la atracción por personas del mismo sexo, no puede ser ordenado sacerdote en la Iglesia católica.

Daniel C. Mattson, autor del libro “Why I Don't Call Myself Gay: How I Reclaimed My Sexual Reality and Found Peace” (¿Por qué no me llamo gay: Cómo recobré mi identidad sexual y encontré la paz) explicó dos razones por las que cree que alguien como él no debe ser ordenado sacerdote de la Iglesia Católica.

En un artículo titulado “¿Por qué hombres como yo no deben ser sacerdotes?” publicado en la revista First Things el 17 de agosto, Mattson explica que “la primera razón es que para los hombres como tendencias homosexuales es particularmente difícil vivir lo que exige la castidad”.

“La gran mayoría de escándalos en la Iglesia desde el año 2002 involucran a sacerdotes homosexuales que fallan gravemente en la castidad. Esto no me sorprende. La castidad –y estoy convencido de ello– es mucho más difícil para los hombres con inclinaciones homosexuales que para los demás”, resaltó.

Mattson cita luego al presbítero y doctor en psicología James Lloyd, quien ha trabajado como hombres homosexuales, incluyendo sacerdotes, por más de 30 años, quien afirma: “Es muy claro a partir de la evidencia clínica que la energía psíquica necesaria para contener los deseos homosexuales es mucho más grande que para contener los deseos heterosexuales”.

Para Mattson, “si la Iglesia quiere evitar los escándalos sexuales, tiene que dejar de ordenar a los hombres que tienen muchas dificultades para permanecer castos”.

“El segundo problema está directamente conectado con el primero. Si un sacerdote no se rige por la enseñanza de la Iglesia en su propia vida, tampoco enseñará a sus parroquianos a seguirla si no cree que se aplica a él mismo”.

Para poner un ejemplo de esto, el autor relata una experiencia que tuvo cuando se confesó en 2009 por haber tenido un encuentro sexual anónimo con otro hombre: “Lleno de remordimiento, fui a confesarme y sorprendentemente, el sacerdote (a quien no conocía) me dijo que tener relaciones con otro hombre no era pecado y, además, me alentó a buscar novio comentando que ‘la Iglesia cambiará’”.

Cuando les contó eso a sus amigos le comentaron que todos sabían que ese sacerdote era homosexual.

Para Mattson, “ya que los escándalos sexuales de la Iglesia son mayoritariamente homosexuales, la Iglesia no puede arriesgarse a ordenar hombres con inclinaciones gay asumiendo que esas inclinaciones pueden ser temporales. La Iglesia necesita hombres maduros, seguros de su identidad y listos para ser padres espirituales. Amo a la Iglesia, pero no soy el tipo de hombre que la Iglesia necesita como sacerdote”.

El escritor recordó la instrucción del Vaticano del año 2005 en la que se establece que un hombre homosexual no puede ser ordenado sacerdote, algo que no era nuevo ya que en 1961 la Santa Sede hizo una declaración similar.

“No me ofende esta enseñanza. De hecho, estoy de acuerdo. Si la Iglesia hubiese obedecido a los consejos de 1961 y 2005, no estaríamos leyendo los chocantes titulares de hoy en día: ‘Seminario de St. John investigado por inconductas sexuales’, ‘Víctimas relatan los horrores de los abusos sexuales en un seminario chileno’, ‘Seminaristas hondureños denuncian inconductas homosexuales’, ‘Gerdarmería vaticana interviene orgía gay en la casa de un asistente de un cardenal’, ‘Hombre afirma que el Cardenal McCarrick, su tío Ted, abusó sexualmente de él’”.

Tras lamentar que el reciente informe de Pensilvania da cuenta de muchos abusos cometidos contra niños y adolescentes, Mattson subraya que “si la Iglesia se pone seria para poner fin a los escándalos sexuales, entonces necesidad admitir que tiene un problema de sacerdotes homosexuales y debe dejar de ordenar hombres con marcadas tendencias homosexuales”.

Para concluir, Mattson recuerda lo que dijo en mayo de este año el Papa Francisco a los obispos italianos “si hay duda sobre la homosexualidad, es mejor que no entren al seminario”. “Recemos para que los obispos en Estados Unidos y en todo el mundo escuchen este sabio consejo”, finalizó.

Etiquetas: Estados Unidos, homosexuales, Sacerdotes, abusos, Pensilvania

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