19 de junio de 2020 4:43 am

¿Por qué la educación es fundamental para hacer el mundo más humano?

Redacción ACI Prensa

Imagen referencial. Crédito: Wikipedia Creative Commons CC_BY_SA_
Imagen referencial. Crédito: Wikipedia Creative Commons CC_BY_SA_

El Cardenal Carlos Osoro, Arzobispo de Madrid (España) en su carta semanal titulada “Cita con la educación y con Dios para humanizar este mundo”, en donde recuerda la necesitada de “una ley educativa que piense en las personas, que sea fruto del consenso y que tenga horizontes de futuro”. 

Ante las numerosas crisis que se afrontan, el Cardenal asegura que “los cristianos apelamos al bien común, un camino en el que cada uno ponemos lo mejor de nosotros mismos, en el que las tareas y las responsabilidades se dividen y comparten”.

“En España, en este tiempo de grandes cambios y grandes retos, se está tramitando también una nueva ley de educación. A mi modo de ver, una ley educativa es la manifestación de lo que deseamos para el futuro de un pueblo”, precisa el Cardenal Osoro y subraya que “la educación es clave para el presente y el futuro de una nación”.

Por eso destaca que “una ley educativa expresa cómo se desea configurar un nuevo modo de entender a la persona y sus relaciones, cómo se quiere construir la convivencia, la escala de valores que deseamos que la sustente y que nunca es aséptica, pero que debe respetar lo que es constitutivo del ser personal y de su historia colectiva”.

Y pregunta qué hacer para “humanizar la educación, es decir, para construir un sistema educativo que fragüe la cultura del encuentro, del diálogo, de la esperanza, de la inclusión, de la cooperación”.

En ese sentido el Arzobispo de Madrid asegura que “anular en educación es no reconocer las dimensiones que el ser humano tiene, que a algunos les hacen situarse en la vida como creyentes, y coartar los deseos de humanizarse y de humanizar” y por eso insiste en que “nadie puede hoy poner en duda que la fe cristiana humaniza”.

El Cardenal Osoro también aseguró que esta nueva época la cuestión social es una cuestión antropológica y que, por lo tanto, “es importante mostrar itinerarios formativos que den salidas a los desafíos actuales”.

“Una nueva ley educativa debe dar salidas a estos desafíos. Y este desafío hoy es la cuestión antropológica, el ser humano como tal. De ahí la importancia de los sistemas educativos y todos los planes de educación. La cuestión educativa es de capital importancia para entrar en esta nueva época, debe servir a la persona y no servirse de la persona”, subrayó.

Y destacó que “los objetivos más altos de la humanidad se alcanzan dando todas las posibilidades al ser humano para que descubra él por sí mismo quién es. Son necesarios sistemas educativos abiertos y no cerrados. Sistemas que sitúen a la persona humana en un lugar central, en diálogo y encuentro, buscando siempre el bien común y no cerrando ninguna de las dimensiones esenciales que tiene. Tenemos que dar alma a este mundo”.

Por eso subrayó el rechazo a las “visiones del hombre trasnochadas y basadas en el materialismo, el idealismo, el individualismo y colectivismo” porque “son visiones en decadencia, que intentan ejercer aún una influencia y que entienden la educación como un proceso por el que adiestramos a la persona para la vida pública, donde corrientes diversas compiten para ver cómo lo hacen mejor. Esto lleva a construir sistemas educativos cerrados, en los que predomina quien tiene más fuerza. Los resultados son evidentes: aparece la cultura del consumo, la ideología del conflicto, el pensamiento relativista...”

Animó a que el sistema educativo ponga a la persona “en un lugar central y respete a la familia, entendiendo que es la primera sociedad natural y poniéndose a su lado desde una concepción correcta de la subsidiariedad. No pueden predominar otros intereses, ni económicos, ni políticos, ni ideológicos...”

También explicó que “hemos de situar a la persona en el marco de relaciones que en todo ser humano existen. No hagamos solamente servicios formativos. Hemos de impulsar a vivir, a estudiar y a actuar en razón del humanismo solidario; ofreciendo lugares de encuentro, de confrontación, y creando proyectos educativos válidos que abracen todas las dimensiones de la persona. Necesitamos una ley educativa que piense en las personas, que sea fruto del consenso y que tenga horizontes de futuro”.

Puede leer la carta íntegra AQUÍ

Etiquetas: España, Educación, Educación Católica, Asignatura de Religión, Arzobispo de Madrid, Cardenal Carlos Osoro

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