En lugar de disfrazarse de monstruos o personajes oscuros de ficción, cada vez más familias cambian el Halloween por el Holywins (“la santidad vence”), una manera católica de celebrar la víspera de Todos los Santos al disfrazarse de los santos de la Iglesia.

Vestirse como personas santas es una excelente manera no solo de aprender sobre ellas, sino también de seguir su ejemplo de discipulado, así lo señaló el 28 de octubre el Obispo Auxiliar de Sídney, Mons. Richard Umbers.

El prelado australiano explicó que “disfrazarse de amados santos” en la vigilia de la fiesta de Todos los Santos (31 de octubre) es “una expresión gozosa de la piedad popular, que recupera las raíces cristianas de Halloween y cultiva la tradición de la Iglesia de observar las fiestas litúrgicas”.

Para el Holywins, varias parroquias en todo el mundo están invitando a niños y jóvenes a disfrazarse de santos con el fin de recuperar la identidad cristiana del día de la fiesta. Además de los disfraces, se organizan actividades devocionales y de recreación.

Por ejemplo, la Parroquia Nuestra Señora de la Alegría, ubicada en Lima (Perú), invitó este año a los niños a participar disfrazados de una Misa a las 6:00 pm. Después de la Eucaristía habrá un concurso con premiación, juegos y un compartir.

Otra parroquia, como la Iglesia San Miguel en Belfield (Australia), está invitando a participar de un Rosario de niños, una bendición y un momento de compartir.

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El párroco, el P. Andrew Benton, dijo que para él “es muy importante que los chicos aprendan de qué se trata Halloween y aprecien a los santos en el cielo, y que aspiren a ser como ellos”.

El sacerdote animó “a todas las parroquias a hacer lo mismo”, porque considera que “es una gran oportunidad para que los niños piensen con más profundidad sobre algunas de las cosas católicas que fueron atrapadas en nuestra cultura y descristianizadas”.

Micheline Elías, coordinadora de educación religiosa del colegio St Michael's, cree que Holywins “podría ser una oportunidad para evangelizar y celebrar las devociones católicas”.

También es “un momento de enseñar a los niños y comunidades sobre la fe y promover el crecimiento, la virtud y la santidad”, agregó.