25 de marzo de 2020 1:22 pm | ÚLTIMA ACTUALIZACIÓN 25 de marzo de 2020 1:37 pm

¿Por qué el Rito Hispano-Mozárabe celebra la Anunciación del Señor en diciembre?

Redacción ACI Prensa

La Catedral de Toledo. Foto: Dominio público / Pixabay
La Catedral de Toledo. Foto: Dominio público / Pixabay

En el Calendario Litúrgico del Rito Romano se celebra este miércoles 25 de marzo la Solemnidad de la Anunciación del Señor, sin embargo, en el Calendario del Rito Hispano-Mozárabe se celebra el 18 de diciembre.

Mientras que en el Rito Romano, mayoritario en la Iglesia Católica, la fecha de la Anunciación tiene un nexo directo con la Navidad, dado que del 25 de marzo al 25 de diciembre hay nueve meses, en este venerable Rito, que todavía hoy se celebra en la Catedral Primada de Toledo y en otros lugares de España, se celebra la Anunciación el 18 de diciembre, justo 8 días antes de la Natividad del Señor (25 de diciembre).

Hemos de destacar también la nomenclatura usada para dicha solemnidad. Hasta el Concilio Vaticano II, en el Calendario Romano, la celebración del 25 de marzo tenía el nombre de “Anunciación de María”, mientras que la reforma conciliar, matizando su carácter cristológico, la denominó tal como hoy la conocemos: “Anunciación del Señor”. Este carácter mariano sí queda patente en el Rito Toledano que la llama: “Solemnidad de Santa María”.

En declaraciones a ACI Prensa, don Salvador Aguilera López, sacerdote de la Archidiócesis de Toledo, experto en liturgia hispano-mozárabe y en liturgias orientales, explica que “el X Concilio de Toledo, celebrado en el año 656, establecía en su canon sexto que la Concepción del Verbo no se puede celebrar dignamente en Cuaresma o en Pascua”.

El motivo es que se trata de un tiempo en el que “no se celebran los natalicios de los santos”. Así, este Concilio toledano estableció que “se santifique ocho días antes del día en el que nació el Señor la fiesta más célebre y esclarecida de su Madre”, es decir, “la Encarnación del Verbo”. Por tanto, en el Rito Hispano-Mozárabe esta solemnidad “se encuentra dentro del Adviento, tiempo litúrgico que consta de seis semanas, igual que en el rito Ambrosiano”.

Las oraciones de esta solemnidad subrayan el nexo que hay entre el Hijo de Dios y la Madre de Dios: “Alcemos nuestros ojos al cielo para ver la gloria de nuestro Salvador: cómo ensalza a la Virgen para que le conciba, cómo premia a la Madre cuando lo da a luz”. A continuación, dice que María presenta a Jesucristo “como hijo y como don al mismo tiempo”.

En numerosas ocasiones se destaca la perfección de la virginidad de María: “Cristo, al ser concebido y alumbrado, dejó intacto el seno de la Virgen”. Y se subraya que, la Encarnación del Verbo se trata de “una victoria de la naturaleza humana sobre el enemigo”, dado que el diablo “se da cuenta de que aquel niño que nace, nace para reinar”.

Don Salvador señala una originalidad que aparece en una de las oraciones, en concreto en la oración Alia, que se recita dentro de los Dípticos. Se establece un vínculo entre el seno virginal de María y el corazón de los fieles, y se le pide a Jesucristo "que, al igual que se dignó a entrar en el seno de María, se digne a entrar en la mansión de sus corazones”.

Finalmente, en todas las celebraciones del Rito Romano, veremos que hoy y el 25 de diciembre, a las palabras del Credo “... y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María la Virgen y se hizo hombre”, todos los presentes se arrodillarán en señal de adoración.

El P. Salvador dice que fue la Liturgia Hispano-Mozárabe la primera en introducir en Occidente “el símbolo de la fe dentro de la celebración eucarística siguiendo la costumbre de las Iglesias orientales, como se estableció en el III Concilio de Toledo celebrado en el año 589”, en el cual los reyes visigodos se convirtieron al catolicismo.

Etiquetas: Vaticano, Anunciación, Solemnidad de la Anunciación, Liturga, rito hispano mozárabe

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