8 de julio de 2020 - 3:24 PM

Piden ayudar a migrantes que viven en carpas en frontera de Estados Unidos y México

Redacción ACI Prensa

Migrantes en México (Imagen Referencial). Crédito: David Ramos / ACI Prensa
Migrantes en México (Imagen Referencial). Crédito: David Ramos / ACI Prensa

Una religiosa pidió ayuda para las personas que solicitan asilo en los Estados Unidos y que viven en carpas sin agua potable ni saneamiento adecuado en la frontera de Texas y México, en plena pandemia de coronavirus.

Norma Pimentel, hermana de los Misioneros de Jesús y directora de Catholic Charities of the Rio Grande Valley, en Texas (Estados Unidos), indicó que estas familias viven “a merced del clima extremo”, que supera a veces los 37 grados, y de las lluvias que derriban las carpas y las llenan de lodo.

En una nota de opinión en el Washington Post, la religiosa dijo que las personas allí carecen de los servicios básicos como agua potable o duchas, y cocinan en fogatas la comida que logran conseguir con donaciones.

“Al igual que las cárceles y hogares de ancianos que han sido caldo de cultivo para el virus en los Estados Unidos, el campamento está lleno de personas que por ahora no pueden ir a ningún lado”, indicó.

La hermana Pimentel pidió que no se ignore el sufrimiento de los más de 1500 hombres, mujeres y niños que viven en el campamento improvisado de migrantes en Matamoros (México) mientras esperan que sus solicitudes de admisión a los Estados Unidos sean procesadas.

El campamento existe desde el verano pasado, después de que el gobierno federal inició los Protocolos de Protección de Migrantes (MPP), que permiten a los funcionarios estadounidenses devolver a los inmigrantes indocumentados a México hasta que se resuelva su solicitud de asilo.

La religiosa indicó que abordar la situación es más urgente debido a la pandemia de coronavirus y señaló que se registró el primer caso positivo en el campamento la semana pasada.

Una mujer del interior de México dio positivo al COVID-19 en el campamento y fue rápidamente aislada y trasladada a un centro médico cercano dirigido por Médicos Sin Fronteras.

La Hermana Pimentel resaltó que el campamento ha permanecido libre de coronavirus durante mucho tiempo gracias a la dedicación de los voluntarios que trabajan para servir a las personas que sufren dificultades.

Además, indicó que, debido a la enfermedad, la actividad de voluntariado en el campamento se limita a un pequeño número de personas que pueden brindar asistencia con alimentación y algunas necesidades de atención médica.

“Todo esto hace que sea aún más difícil mantener los campamentos a salvo de los carteles y mafias que continúan aprovechando” las dificultades que pasan estas personas, alertó.

La Hermana Pimentel señaló que la creación del campamento fue la consecuencia innecesaria de los protocolos de asilo del gobierno, que en sí mismos no “abordan a las personas con dignidad”.

“No deberíamos obligar a las personas a esperar el asilo, tratando de encontrar seguridad para ellos y sus familias, mientras acampan afuera durante meses. Es contrario a nuestras leyes y a los dictados de la humanidad”, resaltó.

La religiosa dijo también que “la historia de estas personas que solicitan asilo ha desaparecido de las primeras planas de los periódicos estadounidenses y de las pantallas de televisión, pero la situación cruel e injusta continúa”.

“Continuaremos ayudando a aquellos que están indefensos, cuyo único ‘crimen’ real es tratar de buscar protección para ellos y sus familias”, agregó.

El gobierno de los Estados Unidos ha realizado varios cambios en la política de asilo e inmigración en los últimos 18 meses, todos los cuales han sido objeto de críticas constantes por parte de los obispos de los Estados Unidos.

En septiembre de 2019 el Obispo de Austin y presidente del Comité de Migración de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB), Mons. Joe Vásquez, emitió una dura crítica al gobierno por una regla que limitaba la elegibilidad de asilo a aquellos que ya fueron rechazados en los países que recorrieron en su camino a los Estados Unidos.

Mons. Vásquez señaló que la norma “pone en peligro la seguridad de las personas y familias vulnerables que huyen de la persecución y amenaza” y “socava la tradición de nuestra nación de ser un líder mundial en proporcionar y canalizar la protección humanitaria a los necesitados”.

En noviembre de 2019, el obispo auxiliar de Washington, Mons. Mario Dorsonville, Y el presidente de Catholic Relief Services (CRS), Sean Callahan, firmaron una declaración conjunta sobre los cambios a la política de asilo por parte del gobierno.

“Para preservar y defender la santidad y la dignidad de toda la vida humana, no podemos darle la espalda a familias e individuos que necesitan ayuda desesperadamente”, indicaron.

Traducido y adaptado por Harumi Suzuki. Publicado originalmente en CNA.

Etiquetas: Estados Unidos, migrantes, Frontera México-Estados Unidos, frontera, migrantes y refugiados, coronavirus

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