El Papa Francisco explicó cómo debe ser una parroquia y compartió un recuerdo que lleva “en el corazón” del tiempo en que fue párroco en Argentina.

La parroquia es un lugar bendito, adonde uno va para sentirse amado”, resaló el Santo Padre durante la audiencia, llevada a cabo en el Aula Pablo VI en el Vaticano, con los fieles de la Parroquia de Rho de Milán.

“Quien toca la puerta de nuestras iglesias y nuestros ambientes busca, antes que nada, una sonrisa acogedora, brazos y manos abiertos, ojos deseosos de encuentro y cargados de afecto”, continuó.

El Papa animó a acoger a los fieles de la parroquia no decirles a las personas que llegan que están “fuera de hora”, ya que “la gente no se cansa de buscar y llamar, y no debemos cansarnos de abrir puertas y ventanas”.

“Esta es la pastoral de una parroquia”, resaltó el Papa Francisco.

“En una parroquia cada uno lleva su propio yugo para poderlo compartir con algún otro y aligerar el peso, pero también para compartir las cosas buenas que tiene”, continuó el Santo Padre.

Más en Vaticano

El Pontífice advirtió luego de un “gran enemigo en las parroquias, como en todo otro lugar: el chisme”.

El Papa alentó a no caer en él porque “mata” y propuso una “medicina” para hacerle frente: “Si te viene el deseo de chismear, ¡muérdete la lengua!”.

El mejor recuerdo del Papa Francisco como párroco

Entre 1980 y 1986, el Papa Francisco fue el primer párroco de la Parroquia del Patriarca San José, ubicada en la localidad de San Miguel en la provincia de Buenos Aires.

“Fui párroco por seis años y esa experiencia la llevo en el corazón. Me gustaba la Misa con los niños”, recordó el Santo Padre en la audiencia de hoy.

“En ese lugar no eran muchos y a la Misa dominical de niños había unos 200, 280 – en esos sectores las familias tenían cuatro o cinco hijos – y siempre comenzaba a conversar con ellos”, relató.

Suscríbete a ACI Prensa

Recibe nuestras noticias más importantes por email

El Papa Francisco contó luego que en una Misa de niños en Pentecostés, les preguntaba si sabían quién es el Espíritu Santo. Uno de ellos le respondió: “¡El paralítico!”, a lo que el Santo Padre dijo: “No querido, es el Paráclito, es otra cosa”.

“La Misa con los niños es una cosa bellísima. Llévenla adelante siempre”, exhortó.