15 de julio de 2021 - 12:14 PM

Oblatos de María se disculpan por “sordera” ante hallazgos de restos de menores indígenas

Redacción ACI Prensa

Escuela residencial St. Michael en British Columbia, Canadá. Crédito: David Stanley (CC BY 2.0)
Escuela residencial St. Michael en British Columbia, Canadá. Crédito: David Stanley (CC BY 2.0)

Los Misioneros Oblatos de María Inmaculada han tenido una responsabilidad significativa en la administración de las escuelas residenciales para las primeras naciones de Canadá y otros pueblos indígenas.

Con el redescubrimiento de tumbas en estos predios y la atención volcada sobre las políticas gubernamentales de asimilación forzosa, los oblatos renuevan su pedido de perdón ante su papel histórico y señalan que aún pueden hacer más para identificar los restos de los menores que murieron en ellas.

“Nos equivocamos. Debimos haber investigado lo que se decía. Nuestra sordera contribuyó al sufrimiento que muchos han experimentado y a la ira que muchos expresan ahora”, afirmaron los oblatos en su sitio web, en respuesta a la pregunta de por qué las acusaciones no fueron tomadas en serio.

El Gobierno de Canadá estableció el sistema de escuelas residenciales desde la década de 1870 como un medio de asimilar forzosamente a los niños indígenas.

Estas escuelas fueron administradas por entidades protestantes y católicas, con las instituciones católicas a cargo de 70 de las 130 escuelas residenciales. Los oblatos indicaron que operaban la mayoría, 48 en total.

La última escuela administrada federalmente cerró en 1996. El reporte final de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación, una entidad establecida para investigar la historia de las escuelas residenciales, señala que el sistema fue parte de una política de “genocidio cultural” que buscaba eliminar las comunidades y las culturas indígenas.

Los niños en las escuelas sufrieron abusos físicos, emocionales y sexuales, y en ellas faltaba lo necesario para responder a brotes de enfermedades. La Comisión estima que entre 4.100 y 6.000 alumnos murieron en estos colegios.

El anuncio inicial del descubrimiento de tumbas generó la airada reacción de las comunidades indígenas y suscitó que líderes católicos renovaran sus pedidos de perdón.

Luego del hallazgo de las tumbas al menos 10 iglesias católicas y anglicanas fueron dañadas o destruidas con incendios, incluyendo templos que servían a indígenas.

Líderes indígenas indicaron que si los ataques fueron motivados por el descubrimiento de las tumbas entonces esto resultaba contraproducente e interfería con los esfuerzos para llegar a la verdad.

Alrededor de 215 tumbas no identificadas fueron halladas en el predio de la Escuela Residencial Indígena Kamloops, en British Columbia, mientras que otras 751 se hallaron en el terreno de la Marieval Indian Residential School en Saskatchewan, ambas administradas por los oblatos.

La escuela Kamloops fue en algún momento la escuela más grande en el sistema y fue administrada por los oblatos entre 1890 y 1969.

El 30 de junio, los líderes de la primera nación Lower Kootenay anunciaron el descubrimiento de 182 tumbas no identificadas en el terreno de la antigua escuela residencial St. Eugene, cerca de Cranbrook en British Columbia.

La escuela, fundada en 1880, fue administrada primero por la diócesis católica de Victoria, luego la asumieron los Misioneros de la Compañía de María en 1907. Después fue administrada por los oblatos entre 1957 y 1959, tras lo cual pasó al control del Gobierno.

El reporte de la Comisión de la Verdad y Reconciliación indica que solo 51 niños murieron en Kamloops. Los oblatos señalan que hasta este momento “no hay una explicación clara por la diferencia en las cifras, pero ofrecieron seguir trabajando para entender esta “discrepancia”.

El doctor Scott Hamilton, profesor del Departamento de Antropología de la Lakehead University en Thunder Bay y que colaboró con la Comisión, dice que es necesario seguir investigando para conocer mejor el tema.

Hamilton explicó al B.C. Catholic que los restos hallados en estas tumbas no son necesariamente de alumnos de las escuelas. Pueden ser también del personal o hijos de estos, así como de sacerdotes o religiosas.

El antropólogo también explicó que los funcionarios del Gobierno buscaban gastar poco para los entierros y que en raras ocasiones pagaron para que los niños fallecidos volvieran a sus comunidades.

Además algunas muertes no se reportaron porque las instituciones estaban sobrepasadas por alguna situación de epidemia.

El experto dijo además que en algún momento la tasa de mortalidad entre los indígenas en las escuelas fue casi cinco veces la tasa de otros niños de las mismas edades. Esto disminuyó a dos veces el promedio a mediados del siglo XX, en parte por el uso de antibióticos efectivos y la mejora en la atención médica.

El reporte de la Comisión resalta que a inicios del siglo XX se quiso afrontar la mortalidad en las escuelas cerrándolas, para pasar luego a un sistema de escuela regular en las reservas.

La medida tuvo el apoyo de funcionarios del Gobierno y de las comunidades protestantes, pero el ministro de Asuntos Indígenas, Frank Oliver, indicó que no la aplicaría si es que no contaba con el apoyo de todas las comunidades cristianas y faltaba el apoyo católico.

En 2014 el entonces superior general de los oblatos ofreció una “renovada disculpa” comprometiendo a su institución a un “efectivo proceso de apertura” sobre las escuelas residenciales.

El 5 de julio, el Centro Nacional para la Verdad y la Reconciliación saludó los esfuerzos de los oblatos para dar acceso a los archivos de las escuelas residenciales que incluyen códices, fotografías y documentos del personal.

Antes los oblatos ya habían proporcionado más de 40 mil documentos al centro.

El 23 de junio, las Hermanas de St. Ann, que también administraron algunas escuelas residenciales, llegaron a un acuerdo para mejorar el acceso a sus archivos por parte del Royal British Columbia Museum y del Centro de Historia de las Escuelas Residenciales y Diálogo de la Universidad de British Columbia.

Los oblatos en Canadá dijeron que han respondido a sus obligaciones requeridas por el acuerdo sobre las escuelas residenciales indígenas y destacaron que están explorando otras formas de apoyar el proceso de verdad y reconciliación.

Los oblatos destacaron también su participación en el Our Lady of Guadalupe Circle, una coalición católica que desde 2016 busca ayudar a los católicos a responder al proceso de verdad y reconciliación.

“Los oblatos fueron los más involucrados en las escuelas residenciales, así que teníamos que dar una disculpa. Hemos seguido el camino desde nuestra disculpa de 1991. Invitamos a la Iglesia más amplia a unirse a nosotros”, afirmaron los oblatos en Canadá.

La disculpa de 1991 la ofreció el P. Doug Crosby, OMI, entonces presidente de la Conferencia de Oblatos de Canadá ante unos 20 mil indígenas reunidos en Lac St. Anne, Alberta, para una peregrinación anual.

“Las escuelas residenciales fueron un intento de asimilar pueblos aborígenes y jugamos un rol importante en el desarrollo de este esquema. Por esto pedimos perdón sinceramente”, dijo entonces el P. Crosby.

Traducido y adaptado por Walter Sánchez Silva. Publicado originalmente en CNA

Etiquetas: Canadá, Conferencia Episcopal Canadá, tumbas, Incendios, restos, Obispos de Canadá, Restos óseos, Iglesia en Canadá, escuelas residenciales

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