21 de mayo de 2020 - 6:50 AM

Obispos de Ucrania rechazan la maternidad subrogada

Redacción ACI Prensa

Imagen referencial. Crédito: Pixabay.
Imagen referencial. Crédito: Pixabay.

Tras el escándalo de los niños hijos de maternidad subrogada que llevan meses a la espera y prácticamente abandonados en un hotel de Kiev (Ucrania), los Obispos de rito bizantino y latino de Ucrania firmaron un llamamiento conjunto con un tono muy duro contra ella en donde proponen prohibir la maternidad subrogada, condenar las instituciones que la practican y promueven, aprobar una legislación que proteja la familia y especialmente las más vulnerables.

El Arzobispo mayor Sviatoslav Shevchuk aseguró a ACI Stampa (Agencia en italiano del Grupo ACI) que es “un crimen doble” contra la dignidad de la mujer y contra los niños que son objeto del tráfico.

¿Qué ha hecho que los Obispos ucranianos hayan tomado esta posición? En Ucrania está permitida la práctica de la maternidad subrogada, también llamada vientre de alquiler, y no está reglamentada. Eso hace que muchas personas se dirijan a Ucrania para tener un hijo a través de madres subrogadas. 

El contrato está delimitado hasta el mínimo detalle. Una vez nacido, el niño se quita de la madre natural y se da a la pareja “cliente”. El problema está en que la pandemia de coronavirus impide viajar y por eso los aspirantes a padres no pueden recoger a los hijos. 

De esta manera, el pasado 30 de abril, la cínica Biotexcom subió un vídeo para tranquilizar a los clientes. En él se ven docenas de cunas alineadas en el Hotel Venezia de Kiev que se ha convertido en una especie de guardería con cuidadoras y puericultoras que atienden a los neonatos. 

En el vídeo se muestra a un total de 46 niños. Una voz asegura: “Queridos padres, si no pueden cruzar la frontera ahora y recoger a sus bebés, no desesperen. Algunos Estados ya conocieron a sus ciudadanos y comenzaron el proceso”. 

Aunque pretende ser un video tranquilizador, el efecto es otro. El video muestra la realidad de la maternidad subrogada. Los niños son tratados como mercancía y en este momento están abandonados, mientras que la madre biológica no tiene posibilidad de contacto con ellos. 

“No podemos saber cómo son tratados”, aseguró el Arzobispo Mayor Shevchuk a ACI Stampa.

De ahí la urgencia del llamamiento firmado por el jefe de la Iglesia greco-católica ucraniana y el Arzobispo latino de Lviv (Ucrania) , Mieczysław Mokrzycki, que actúa como presidente interino de la Conferencia Episcopal Ucraniana.

Según precisan en el llamamiento, “la pandemia del coronavirus ha sacado a la luz muchas patologías de la vida y la sociedad contemporánea. Una de estas es la maternidad subrogada, es decir, tratar a las personas como bienes que se pueden ordenar, producir y vender”. 

Los Obispos subrayan que han planteado el problema en numerosas ocasiones a las autoridades locales, regionales y nacionales y que llaman a la acción por este “pisoteo de la dignidad humana”. 

En relación con el vídeo de Biotexcom, los Obispos apuntan que los 46 niños están en “incubadoras modernas, privados de la mano materna, la calidez de los padres, la atención gratuita y el amor necesario” y se presentaron como “un producto comprado para clientes que no se presentaron”. 

Según precisan los Obispos es “una demostración de desprecio por la dignidad de la persona humana”, que fue posible “por la legalización de la llamada ‘maternidad subrogada’”. 

“Esto nunca debería llamarse maternidad” también porque trae “sufrimiento y persecución insoportable para el niño y la madre biológica, para los miembros de su familia y para aquellos que producen niños como si fueran animales”, apunta. 

Por eso los Obispos ucranianos latinos y católicos griegos enfatizaron que la práctica de la maternidad subrogada, tanto en el fin como en los medios, es “inaceptable” así como también lo es la maternidad subrogada altruista, porque  “si la intención de la madre subrogada es buena, los medios y el objeto en sí son malos”. 

Aún más fuerte es el juicio moral sobre la base comercial de la maternidad subrogada porque se añade “el mal moral de comprar y vender funciones del cuerpo de la persona del recién nacido”. 

Para los Obispos, cada niño “es un regalo de Dios que debe ser aceptado con gratitud en la vida natural, tiene el derecho de ser concebido de manera natural, el derecho de nacer en una familia y ser criado en una atmósfera de amor por un padre y una madre”. 

La maternidad subrogada “viola todos estos derechos” y su posibilidad legislativa “hace imposible que Ucrania desarrolle, el camino de la gran herencia europea”, de hecho, “desacredita a Ucrania ante la sociedad de Europa”. 

Los Obispos también apoyan el llamamiento del Comisario para los Derechos Humanos del Parlamento Ucraniano de “prohibir el tráfico internacional de niños en Ucrania en la legislación” e insisten y exigen que la maternidad subrogada “se prohíban en todas sus formas (altruista y comercial)” y que “los recién nacidos tengan garantizada la protección adecuada y la posibilidad de ser adoptados en familias”.

Los Obispos también condenan una “serie de instituciones internacionales por este vergonzoso fenómeno” y exhortan a las autoridades estatales a que “finalmente presten atención a las políticas familiares en Ucrania, creando un organismo gubernamental apropiado para el cuidado de la familias ucranianas y que pueda asegurar a la madres no tener que utilizar sus cuerpos y sus hijos para asegurar su supervivencia y la de sus familias”. 

El Arzobispo mayor Shevchuk, jefe de la Iglesia Greco católica de Ucrania, aseguró a ACI Stampa que los contratos de maternidad subrogada que han analizado son “contratos de esclavitud, estipulados entre una mujer que se ve obligada a proporcionar este tipo de servicio y una empresa que media”. 

La mujer, asegura Shevchuk, “se vende completa, no es un alquiler. Es un crimen contra la dignidad de las mujeres, pero también es un crimen contra los niños, que se convierten en objeto de comercio, con un mercado que en los últimos años en Ucrania ha alcanzado dimensiones alarmantes”.

El llamamiento nació porque los Obispos “no podían permanecer indiferentes” y denunciaron la situación y aseguraron que colaboran “con organismos estatales para cambiar la ley”. Su beatitud Shevchuk subrayó que se busca también “asistir a estos niños, pero no se tiene acceso a ellos”. 

El arzobispo mayor Schevchuk asegura que el problema existe “desde hace tiempo” y denuncia también la corrupción de políticos interesados en mantener el comercio. Por ahora se concentra sobre la realidad local, buscando una colaboración internacional pero también llevando adelante un recorrido ecuménico porque “todos los cristianos en Ucrania están de acuerdo y todos tienen los mismos valores fundamentales”.

Existen muchos grupos de presión que han tratado de legalizar la maternidad subrogada en Europa. Pero también hay otros muchos que lo han rechazado. En febrero de 2016, el mundo feminista manifestó su rechazo de manera decisiva a esta práctica a través de una carta para la abolición universal de la maternidad subrogada.

Publicado orignalmente en ACI Stampa. Traducido y adaptado por Blanca Ruiz. 

Etiquetas: Vientre de alquiler, Bebé, Ucrania, obispos de Ucrania, maternidad subrogada

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