8 de mayo de 2015 8:20 am

Obispo alemán sobre Sínodo: Hay temas anteriores a la comunión para divorciados

Redacción ACI Prensa/EWTN Noticias

Mons. Ansgar Puff. Foto: Diócesis de Colonia.
Mons. Ansgar Puff. Foto: Diócesis de Colonia.

“Hay muchas cuestiones teológicas que no fueron nunca realmente pensadas pero que tendrían que haberlo sido antes de plantearse si los divorciados vueltos a casar pueden recibir la comunión o no”. Lo afirma el Obispo Auxiliar de Colonia (Alemania), Mons. Ansgar Puff.

Así lo indicó el Prelado al comentar el Sínodo de la Familia que se celebró en 2014 y el próximo que se celebrará en octubre de este año.

En entrevista concedida a ACI Prensa, el Obispo dijo que “en la Conferencia Episcopal Alemana hay dos opiniones muy diferentes sobre algunas cuestiones del Sínodo de la Familia”.

El Prelado se refiere, por un lado, a la tesis defendida por los cardenales Walter Kasper y Reinhard Marx, a favor de permitir que los divorciados en nueva unión reciban la Eucaristía, algo contrario a la doctrina católica; y por otro lado, la tesis de los obispos que están de acuerdo a la doctrina y que consideran que esta no debe modificarse.

“El Cardenal Marx intenta que estas dos opiniones, que en estos dos últimos años se han alejado mucho, puedan acercarse de nuevo”, afirma Mons. Ansgar.

El Obispo explica que en Alemania “hay varios periódicos que han hablado mucho de esto. Por ejemplo, en uno dicen que hay que tener cuidado porque el resultado del Sínodo quizás no sea el esperado. En otro, se publica artículos en los que dicen que hay que seguir la doctrina de la Iglesia. Pero hay muchos periodistas en Alemania que son muy críticos con la Iglesia y que tienen un interés político, y quieren ‘mudar’ políticamente a la Iglesia. Creo que el problema es más profundo”.

En su opinión, en cuanto al Sínodo de la Familia hay varios temas pendientes: “el primer problema es teológico. Hay asuntos que no han sido pensados teológicamente antes de la celebración del pasado Sínodo”.

“Por ejemplo, si un sacramento presupone la fe, no se ha pensado qué sucede con los matrimonios que se celebran y en los que se comprueba que esta no existía”, dice al respecto.

“Otras preguntan serían: ¿Se cambia una relación a través del sacramento del matrimonio así como en la Eucaristía el pan se transforma en el cuerpo de Jesucristo?, ¿tiene el sacramento del matrimonio el poder de cambiar una relación?”.

Para el Obispo “hay muchas cuestiones teológicas que no fueron nunca realmente pensadas pero que tendrían que haberlo sido antes de plantearse si los divorciados vueltos a casar pueden recibir la comunión o no”.

Mons. Puff también dice que “el Cardenal Marx nos ha prometido que estas cuestiones teológicas las presentará al secretariado del Sínodo”, pero “personalmente pienso que esto se tenía que haber hablado uno o dos años antes” del evento eclesial.

Otro problema es “cómo a veces hay equivocaciones al diferenciar entre ‘misericordia’ e ‘indiferencia’. Las personas dicen: ‘Tú tienes que ser misericordioso’, pero la verdad es que les da igual”, afirma el Prelado.

“La definición de misericordia es amor y perdón y si alguien está convencido de que no tiene que ser perdonado en nada porque hace todo bien, ¿porque va a  necesitar de misericordia? Tenemos que diferenciar esto muy bien”, opina.

El drama de los divorciados

El Obispo Auxiliar de Colonia plantea luego dos situaciones concretas que pueden considerarse en medio de este contexto: “si alguien ha sido abandonada por su esposo o por su mujer y tiene el deseo de continuar con el matrimonio pero no puede porque su compañero o compañera le dejó, sufre con esta situación y quiere que las cosas se arreglen. Es una realidad diferente, como la de alguien que dice que se ha casado por la Iglesia sin fe y con la que luego no pasa nada porque ‘hago otro matrimonio’”.

“En el primer caso hay que pensar cómo esta persona puede tener una profunda relación con Cristo, quizás a través de la comunión espiritual. En el segundo, no se trata de un deseo de recibir la comunión, sino que quieren que la Iglesia reconozca que esa persona tiene razón y esto la Iglesia no lo puede hacer”.

En estos casos, “cuando alguien se queja de que no puede recibir la comunión se le puede preguntar: ‘¿cuántas veces vas a acudir a comulgar?’ Tal vez en su respuesta diría que de todas formas no acudiría a ella”.

“Entonces, ¿por qué todo este teatro?”, cuestiona el Obispo. “Tenemos que tener muy claro esta diferencia, pero creo que no se puede hacer a través de una ley, sino a través de la pastoral cotidiana”.

“La relación entre los divorciados vueltos a casar y la Iglesia –añade– se ha roto”.

El Prelado relata luego una experiencia pastoral reciente que puede iluminar el tema: “sé que el Obispo de Passau, Mons. Oster, llamó a 40 parejas de este tipo y les escuchó durante tres horas. Pero en la reunión no les dijo: ‘ahora pueden recibir todos la comunión’. No. Les dijo que quería entender su situación y estas personas están muy agradecidas por haber sido escuchadas”.

Por tanto, “creo que podemos dar algunos pasos antes de tomar cualquier decisión al respecto”, asegura.

La salud de los sacerdotes

El Prelado también habló de una reciente encuesta publicada en Alemania en la que se asegura que el 54 por ciento de los sacerdotes alemanes se confiesa una o ninguna vez al año y que sólo el 58 por ciento reza al menos una vez al día.

“El motivo de este estudio –dice Mons. Ansgar-no era saber cuántas veces acuden a la confesión los sacerdotes, sino la salud de los actores pastorales”. “No era solo para los presbíteros sino para todos los que actúan en la pastoral”.

“Respecto a la confesión nos hemos asustado un poco de que sean tan pocos los sacerdotes que se confiesan”, afirma el Obispo.

Otra de las preguntas del estudio hacía referencia a la oración personal: “el resultado fue que los sacerdotes rezan varias veces al día, es decir, rezan las horas litúrgicas. Lo que nos sorprendió no fue la respuesta de la confesión, que más o menos lo sabíamos, sino que los presbíteros son más felices que la población alemana y que son más sanos que la media de los alemanes”.

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Etiquetas: Iglesia Católica, Divorcio, Alemania, Divorciados, Comunión, Divorciados en nueva unión, Obispos alemanes, Sínodo de la Familia

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