El Obispo de Córdoba (España), Mons. Demetrio Fernández, explica que la virginidad de María “no es una merma, una tara, una falta de algo”, sino “sobreabundancia de vida”.

En su carta semanal, el Prelado ha reflexionado acerca de la fiesta de Santa María Madre de Dios, que es “la más importante” referida a la Virgen, porque “es el punto clave de su figura y de la misión que Dios le ha encomendado, ser la Madre de Dios”. 

Mons. Fernández recuerda que así quedó definido en el Concilio de Éfeso en el año 431. 

El Obispo expone que María es Madre de Dios porque “de María ha tomado Jesús su carne y su sangre, que un día entregará por nosotros y por nuestra salvación, crucificado en la Cruz”. 

Destaca asimismo que “el misterio de la Encarnación ocupa el centro del misterio cristiano” y que “se ha realizado físicamente en el vientre virginal de María”. 

Mons. Fernández subraya a este respecto que la virginidad de María es “sobreabundancia de vida, es fecundidad superlativa, es transparencia de la vida de Dios para toda la humanidad”. 

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Y añade: “Su virginidad no es una merma, una tara, una falta de algo”, sino “una participación en la virginidad del Padre, que engendra virginalmente a su Hijo en la eternidad”. 

Dado que el primer día del año la Iglesia Católica celebra la Jornada Mundial de la Paz, el Obispo de Córdoba recuerda que “la paz es un don de Dios que hemos de pedir todos los días; y pidiéndola a Dios, comprometernos en construirla entre todos”.