El párroco de la Iglesia de San Jacinto, en Sevilla (España), niega que se vaya a convocar “un minuto de silencio” por la reciente tala de un árbol el próximo 1 de septiembre, como han adelantado algunos medios locales.

El P. Javier Rodríguez además confirma que en los últimos días el Consejo Parroquial -y no la comunidad dominica, como se afirma en esos medios- ha impulsado la celebración de un acto a las puertas de la parroquia, para el que se barajaron múltiples ideas en un chat de WhatsApp.

Al parecer, algunas de esas ideas fueron filtradas sin que hayan sido aprobadas formalmente por el Consejo Parroquial. De hecho, las informaciones apuntan a la existencia de un comunicado “que no va a salir”, según detalla a ACI Prensa el P. Rodríguez.

Sin embargo, sí ha adelantado que se convocará una rueda de prensa el próximo viernes, en la que el propio párroco dará cuenta del sentido y el contenido de la convocatoria que está previsto que tenga lugar a las 21:00 horas el próximo 1 de septiembre. 

Desde hace semanas, la ciudad de Sevilla ha vivido una polémica en torno a la tala de un ficus centenario que, según defienden la parroquia y el Ayuntamiento de Sevilla que concedió los permisos, estaba afectando a la estructura del templo, declarado Bien de Interés Cultural. 

El pasado día 17, algunos ecologistas se encaramaron a la copa del árbol para tratar de impedir los trabajos de tala, que finalmente se llevaron a cabo. 

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Ante la polémica, el Consejo Parroquial afirmó en un comunicado hecho público ese mismo día que la decisión de talar el árbol fue tomada por acuerdo casi unánime de todos los grupos políticos de la Junta de Distrito del barrio de Triana. Solo el grupo político comunista Podemos se abstuvo. 

“Nadie más que los miembros de esta comunidad parroquial sentirán la desaparición de este árbol que nos ha acompañado gran parte de nuestra existencia”, aseguraban entonces desde el Consejo Parroquial, advirtiendo que se había “convertido en un cáncer”. 

La Archidiócesis de Sevilla, por su parte, también emitió un comunicado el sábado 20 de agosto, en el que ha manifestado “el respeto absoluto y apoyo hacia las decisiones adoptadas en todo momento por esa comunidad parroquial”.

“Lejos de haberse tomado a la ligera, son fruto de un largo discernimiento, tratando de salvaguardar la integridad del árbol centenario, pero, por encima de todo, la seguridad de las personas y el edificio”, ha argumentado el Arzobispado.

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