Con cerca de mil musulmanes dentro y otros miles alrededor, la exbasílica de Santa Sofía fue convertida nuevamente en mezquita este viernes 24 de julio, al realizarse en su interior el primer rezo islámico después de 86 años.

Con este acto, Santa Sofía, o Hagia Sofía como también se le llama, dejó de ser un museo, tal como había funcionado desde 1935. En el acto religioso participó el presidente turco Recep Tayyip Erdogan, responsable de que el edificio vuelva a ser mezquita a pesar de las críticas internacionales, no solo de líderes cristianos, sino también musulmanes y de la UNESCO, que en 1985 la declaró patrimonio de la humanidad.

Para la celebración del rezo islámico se taparon los mosaicos cristianos que representan a Jesucristo y a la Virgen María y que salieron a la luz tras diferentes obras de restauración. Además, Erdogan recitó suras de los dos primeros capítulos del Corán. Según la prensa oficial turca, se estableció que el libro sagrado islámico fuese leído las 24 horas de este día.

Como se recuerda, Santa Sofía fue construida como catedral en el siglo VI durante el reinado del emperador Justiniano en Constantinopla, y fue uno de los principales lugares de culto cristianos y la iglesia más emblemática para los ortodoxos. Los turcos otomanos la arrebataron al cristianismo en 1453, tras conquistar la capital del Imperio Romano de Oriente, y la convirtieron inmediatamente al culto islámico.

Tras la caída del Imperio Otomano y la proclamación de la República de Turquía en 1923, Santa Sofía se cerró al culto y volvió a abrir en 1935 convertida en museo.

En ese sentido, analistas consideran que la decisión de celebrar este primer rezo un 24 de julio no es casualidad, pues coincide con el aniversario de la firma del Tratado de Lausana de 1923 entre Grecia, las potencias vencedoras de la Primera Guerra Mundial y Turquía, que pusieron fin al Imperio Otomano –con la partición de su territorio– y establecieron las fronteras de la actual República de Turquía.

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Erdogan firmó hace dos semanas el decreto que anuló el estatus de museo y devolvió la titularidad a la Diyanet, el organismo público gestor de las mezquitas turcas.