Un hombre musulmán de 40 años secuestró a Zarvia Pervaiz, una niña cristiana de 13 años, y la obligó convertirse al islam y contraer matrimonio con él.

Zarvia Pervaiz fue secuestrada a fines de abril por Imran Shahzad, un hombre musulmán de 40 años que vivió por un tiempo con la familia Pervaiz, cuyo domicilio está en la ciudad de Rawalpindi, provincia de Punyab (Pakistán).

Según medios locales, Imran Shahzad fue acogido junto a su esposa Adiba y sus tres hijos en la casa de la familia Pervaiz, en un tiempo que sufría dificultades económicas. Sin embargo, Yasmeen, la madre de Zarvia, los expulsó porque el musulmán abusaba constantemente de su esposa.

El 30 de abril, una semana después del incidente, Zarvia fue secuestrada con engaños por Adiba, quien visitó la casa de la familia Pervaiz y le pidió a la niña que la acompañara a comprar un regalo para Yasmeen por el Día de la Madre. 

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Como la niña, que en ese momento tenía 12 años, no regresaba a su casa, sus padres salieron a buscarla, pero no la encontraron. Luego, Yasmeen recibió una nota de voz de WhatsApp, donde el musulmán admitió haberla secuestrado y los amenazó con nunca devolver a su hija.

Al día siguiente, la familia Parvaiz fue a la comisaría de Sadiqabad y presentó una denuncia a la policía. Dos semanas después, su hija fue liberada de su cautiverio y la pareja de musulmanes fue arrestada.

Sin embargo, el 14 de mayo, la policía recomendó a la justicia no presentar cargos contra el musulmán y su esposa, y los liberaron.

Zarvia declaró ante el magistrado local que se había convertido al Islam y casado con él de forma libre y consensuada. La niña le confesó a su mamá que su captor la había amenazado con asesinar a sus hermanos si no declaraba a favor de su captor.

A pesar de que Ley de Matrimonio Infantil de Punyab prohíbe los matrimonios de adultos con menores de 16 años, el 18 de agosto el juez Sadaqat Ali Khan validó el matrimonio forzado y rechazó el pedido de la madre de devolverle la custodia de su hija. En cambio, ordenó que siga bajo la custodia de su captor.

En una declaración compartida por Asia News, Yasmeen denunció que las minorías en Pakistán, como es la comunidad cristiana, “no disfrutan de manera justa y plena del derecho de acceso a la justicia”.

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Esto sucede porque “la policía y los tribunales siguen favoreciendo a los perpetradores musulmanes e ignorando las leyes sobre matrimonio forzado y violencia sexual”.

Además, afirmó que la discriminación que sufren los cristianos “en las investigaciones y los juicios” fomenta que los perpetradores a sigan secuestrando a las niñas menores de edad.

La activista cristiana Nadia Stephen, de Voice For Justice, criticó que el juez local no haya considerado el fallo del Tribunal Superior de Islamabad, que en febrero de este año señaló que “el matrimonio de menores de 18 años es ilegal, incluso si es por su propia voluntad”. 

Según indicó la Comisión Nacional de Justicia y Paz de la Conferencia de Obispos Católicos de Pakistán en 2021, cada año hay cerca de mil informes que reportan el secuestro de cristianas e hindúes para forzarlas a convertirse al islam y contraer matrimonio con musulmanes.

El último caso similar conocido es el de Arzoo Raja, una niña católica que fue secuestrada en octubre de 2020 y sufrió abuso sexual, matrimonio y conversión forzados al islam por un musulmán de 44 años. La niña fue liberada de su cautiverio en Navidad del año pasado tras la batalla legal de sus padres y la presión internacional.

Según explicó Sherkan Malik, un activista musulmán de derechos humanos, las autoridades del gobierno suelen apoyar a los musulmanes que realizan conversiones al Islam, abuso sexual y matrimonios forzados con niñas, porque “creen que recibirán una recompensa celestial”.