Un obispo católico que sirve en el Golfo Pérsico explicó que la Iglesia Nuestra Señora del Rosario en Doha estará abierta durante todo el Mundial de Qatar, que se jugará desde el domingo 20 de noviembre hasta el domingo 18 de diciembre.

Mons. Paul Hinder, Administrador Apostólico de Arabia del Norte, en cuyo territorio está Qatar, Bahrein, Arabia Saudita y Kuwait, habló con la agencia italiana SIR sobre la próxima Copa del Mundo.

El Prelado precisó que, durante el Mundial de Qatar 2022, la iglesia mariana “permanecerá abierta para permitir a los hinchas que lo deseen acercarse para un momento de oración y meditación”.

El Obispo de origen suizo explicó que “la iglesia de Nuestra Señora del Rosario, en Doha, es la primera iglesia construida en Qatar que puede acoger a más de 2000 personas y la más grande del Golfo Pérsico”.

Además de este gran templo, en Qatar hay otras dos iglesias católicas, ambas de ritos orientales: la Iglesia Católica Siro-Malankar de Santa María y la Iglesia Siro-Malabar de Santo Tomás.

Mons. Hinder también dijo a SIR que la Copa Mundial de fútbol es una “ocasión privilegiada de hermandad, de amistad y de intercambio humano y religioso”.

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Que el deporte, el fútbol sea un vehículo de paz y de integración cultural y religiosa. Que sea el mundial de la fraternidad humana”, manifestó.

Tras animar a los que lleguen a Qatar a respetar la cultura local, el Prelado se pronunció sobre las denuncias de violaciones a los derechos humanos en el país, como la acusación que refiere que miles de trabajadores han muerto en la construcción de los estadios donde se jugará el torneo.

“Creo que eventos como los mundiales ya no son más sostenibles para el futuro. La misma decisión de confiar el mundial a Qatar ha sido, por cuanto se ha leído, problemática”.

El Vicario Apostólico dijo luego que Qatar “ha dado pasos enormes en el campo del respeto a los derechos” de libertad religiosa.

“Hace solo 25 años en Qatar no tenía teníamos una iglesia y había quienes nos tiraban piedras y otras cosas a los cristianos que nos reuníamos para rezar y celebrar los sacramentos”.

“Hoy esto no ocurre gracias a la acción del gobierno”, destacó el Obispo.

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“Esto no quiere decir que no falten avances en el tema de los derechos humanos, sociales y en las normas de trabajo”, precisó Mons. Hinder.