Mons. Romero es estrella luminosa en el cielo espiritual de América, dice Cardenal Amato

Por David Ramos

Beato Mons. Oscar Romero / Foto: David Ramos (ACI Prensa)
Beato Mons. Oscar Romero / Foto: David Ramos (ACI Prensa)

SAN SALVADOR, 23 May. 15 / 05:02 pm (ACI).- “El Beato Romero es otra estrella luminosísima que se enciende en el firmamento espiritual americano”, aseguró esta mañana el Cardenal Angelo Amato, Prefecto de la Congregación para la Causas de los Santos, en la homilía de la Misa de beatificación del Arzobispo mártir de San Salvador, Mons. Óscar Romero, en San Salvador (El Salvador).

El Cardenal Amato, en medio de los aplausos de los cientos de miles de asistentes –que según fuentes oficiales superaron el medio millón-, aseguró que el Beato Romero “pertenece a la santidad de la Iglesia americana”.

“Gracias a Dios son muchos los santos de este maravilloso continente”, dijo el Cardenal, recordando a Fray Junípero Serra –que será canonizado en septiembre por el Papa Francisco en Estados Unidos–, Santa Rosa de Lima, Santo Toribio de Mogrovejo, San Francisco Solano, San Juan Diego, Santa Kateri Tekakwitha, el Beato José Gabriel del Rosario Brochero, el Beato Miguel Pro, entre otros.

Minutos antes, el propio Prefecto de la Congregación para la Causas de los Santos había leído la carta del Papa Francisco en latín, en la que autorizó que “se le llame Beato y se celebre su fiesta el día 24 de marzo, en que nació para el cielo”.

Mons. Óscar Arnulfo Romero Galdámez gobernó durante tres años la Arquidiócesis de San Salvador. Su preocupación por la profunda pobreza en el país llevó a que muchos lo consideraran marxista y cercano a la guerrilla que en esos años comenzaba a perpetrar atentados en el país.

La guerra civil entre la guerrilla marxista y el gobierno dictatorial de derecha, que se extendería por doce años, se estaba gestando en 1980. El 24 de marzo de ese año, mientras celebraba Misa en la capilla del hospital La Divina Providencia, fue asesinado de un disparo.

Hasta la fecha no se conoce la identidad del asesino, pero las investigaciones realizadas apuntan a un grupo de aniquilación vinculado al Ejército.

El 3 de febrero de 2015, el Papa Francisco aprobó el decreto que declaraba mártir a Mons. Romero, abriendo las puertas a su beatificación.

En su homilía de hoy, el Cardenal Angelo Amato aseguró que Mons. Romero “era un sacerdote bueno, un obispo sabio, pero sobre todo era un hombre virtuoso, amaba a Jesús, lo adoraba en la Eucaristía, veneraba a la santísima Virgen María, amaba a la Iglesia, amaba al Papa, amaba a su pueblo”.

El Purpurado afirmó que “el martirio no fue la improvisación, sino que tuvo una larga preparación. Romero de hecho era, como Abraham, un hombre de fe profunda, de esperanza inquebrantable”.

El Cardenal Amato recordó que cuando apenas era un joven seminarista en Roma, el Beato Romero “poco antes de la ordenación sacerdotal escribía en sus apuntes: este año haré mi gran entrega a Dios. Dios mío ayúdame, prepárame, Tú eres Todo, yo soy nada. Y sin embargo Tu amor quiere que yo sea mucho. Ánimo, con Tu todo y con mi nada haremos mucho”.

El Prefecto de la Congregación para la Causas de los Santos señaló que “Mons. Romero habló de un don del Espíritu Santo que le concedió una especial fortaleza pastoral, casi en contraste con su temperamento prudente y comedido”.

“Sus palabras no eran una provocación al odio ni a la venganza, sino una valiente exhortación de un padre a sus hijos divididos, que eran invitados al amor, al perdón, a la concordia”.

El Cardenal subrayó que “su opción por los pobres no era ideológica sino evangélica. Su caridad se extendía también a los perseguidores, a los que predicaba la conversión al bien y a los que aseguraba el perdón”.

Destacó que Mons. Romero “estaba acostumbrado a ser misericordioso. La generosidad en el dar a quien pedía era magnánima, total, abundante, a quien pedía daba”.

El Purpurado subrayó que al nuevo Beato “la caridad pastoral le infundía una fortaleza extraordinaria”.

“Un día, a un sacerdote le contó que estaba continuamente amenazado de muerte y que en los diarios nacionales había críticas cotidianas contra él, pero, con una sonrisa, continuó: ‘esto no me desanima, al contrario, me siento más valiente. Porque son estos los riesgos del pastor, tengo que ir adelante, no guardo rencor a nadie’”.

El Cardenal Amato afirmó que mientras los perseguidores de Mons. Romero “han desaparecido en la sombra del olvido y de la muerte, la memoria de Romero en cambio continúa viva y dando consuelo a todos los pobres y marginados de la tierra”.

Durante la ceremonia de beatificación se presentó como reliquia la camisa que usó Mons. Romero cuando fue asesinado.

Asimismo, con motivo de la beatificación, el Papa Francisco envió una carta en la que destacó el testimonio cristiano de Mons. Oscar Romero.

“En tiempos de difícil convivencia, Monseñor Romero supo guiar, defender y proteger a su rebaño, permaneciendo fiel al Evangelio y en comunión con toda la Iglesia. Su ministerio se distinguió por una particular atención a los más pobres y marginados. Y en el momento de su muerte, mientras celebraba el Santo Sacrificio del amor y de la reconciliación, recibió la gracia de identificarse plenamente con Aquel que dio la vida por sus ovejas”, afirmó el Santo Padre.

Etiquetas: El Salvador, Mons. Oscar Romero, beatificación, Beatificación Mons. Romero

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