19 de marzo de 2020 - 4:50 AM

Mons. Munilla anima a pedir ayuda a San José ante epidemia de coronavirus

Redacción ACI Prensa

Mons. José Ignacio Munilla, Obispo de San Sebastián (España) durante el congreso de Evangelización "Sus heridas nos han curado". Crédito: Captura de Pantalla Youtube Diócesis de San Sebastián.
Mons. José Ignacio Munilla, Obispo de San Sebastián (España) durante el congreso de Evangelización "Sus heridas nos han curado". Crédito: Captura de Pantalla Youtube Diócesis de San Sebastián.

Mons. José Ignacio Munilla, Obispo de San Sebastián (España) ha publicado hoy en el Diario Vasco un artículo titulado “El Custodio”, en el que anima a pedir la intercesión de San José, del que se celebra hoy 19 de marzo su festividad, para el fin de esta pandemia.

Según precisa, San José fue la persona clave “a la que pudieron confiarse Jesús y María cuando arreció la prueba. El cuidado y protección de José fueron determinantes para escapar de la matanza de Herodes, así como para hallar refugio en Egipto, donde permanecieron confinados hasta la muerte del tirano”.

Por eso, “cuando la peste devastaba Europa, las víctimas recurrían a San José y a su intercesión milagrosa” y de igual manera el Papa Francisco “al mismo tiempo que recalca la imperiosa necesidad de seguir todos los requerimientos sanitarios dados por las autoridades, nos enseña a dirigirnos al Custodio”, con una oración compuesta por él mismo cuando era Arzobispo de Buenos Aires (Argentina).

“Glorioso patriarca San José, cuyo poder sabe hacer posibles las cosas imposibles, venid en mi ayuda en estos momentos de angustia y dificultad. Tomad bajo vuestra protección las situaciones tan serias y difíciles que os encomiendo, a fin de que tengan una feliz solución. (…) Y, puesto que Vos podéis todo ante Jesús y María, mostradme que vuestra bondad es tan grande como vuestro poder”.

Mons. Munilla también destaca la coincidencia de la raíz etimológica de las palabras “cuaresma” y “cuarentena”, por lo que “las circunstancias, la providencia, que diríamos los creyentes, nos llama a vivir este momento como un tiempo de prueba, en el que estamos llamados a desarrollar virtudes, tales como la obediencia, la disciplina, la paciencia, la templanza, la fortaleza, la alegría, la generosidad, la confianza y la fe”.

Además, el Obispo de San Sebastián explicó que de modo similar a como aconteció a Jesús en los cuarenta días que pasó en el desierto, “no han de faltarnos tentaciones en este periodo de confinamiento” como pueden ser las “discusiones y peleas familiares, utilización adictiva de las tecnologías, hábitos alimenticios nefastos, recurso a la pornografía y al juego, desorden , pereza, tristeza, desconfianza, miedo y desesperanza”.

Por eso apunta a que de manera consciente no durante esta “cuarentena-cuaresma” se dará en nosotros “una transformación notable, para bien o para mal”, y por eso subrayó que “las grandes crisis son grandes oportunidades de crecimiento, pero no por ello se han de olvidar todos los peligros que encierran”.

“La trinchera de esta batalla moral a la que me refiero no está fuera de nosotros, sino que atraviesa nuestro corazón”, aseguró.

De esta manera, propone la oración, el ayuno y la limosna, tres consejos evangélicos que la tradición de la Iglesia nos recuerda en este tiempo y que nos llevan a las tres dimensiones de la vida moral: mística, ascética y socio caritativa. Según decía San Pedro Crisólogo, arzobispo de Rávena en el siglo V, “la oración llama, el ayuno intercede, y la misericordia recibe”.

“La crisis generada por un microorganismo al que llamamos Coronavirus, nos coloca en un escenario en el que se encarnan estos principios de la vida espiritual” y es el marco “en el que oramos a Dios pidiendo misericordia, acompañando nuestra súplica con un ayuno/sacrificio sincero, y traduciendo ambas cosas, oración y ayuno, en una entrega práctica y generosa hacia los que sufren”, asegura.

Además precisa que “la oración sin ayuno y limosna no sería sino un mero ejercicio de relajación. El ayuno sin oración y limosna se reduciría a un puro voluntarismo. La limosna sin la oración y el ayuno corre el peligro de reducirse a un acto contaminado de vanidad, en el que nos buscamos a nosotros mismos”.

En palabras de San Pedro Crisólogo: “Las tres constituyen una sola y única cosa, y se vitalizan recíprocamente”.

También anima a descubrir en esta crisis “muchos valores que nuestra sociedad del bienestar ha ido dejando en el olvido” porque “desgraciadamente, la frivolidad ha ganado mucho terreno en las últimas décadas”.

Ante la falta de la celebración presencial de la Eucaristía, Mons. Munilla también animó a estar “atentos a otras alternativas para nuestro cultivo interior”, entre las que destaca el WhatsApp diocesano a través del teléfono +34 689.105.191, además de la retransmisión de la Misa por TeleDonosti a las 18:00 en los días festivos.

Por último Mons. Munilla recomendó una novela para este tiempo de confinamiento sobre la vida de San José titulada “La sombra del padre”, del autor polaco Jan Dobraczynski. 

Puede leer la carta íntegra AQUÍ

Etiquetas: Mons. José Ignacio Munilla, San José, San Sebastián, epidemia, coronavirus

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