7 de septiembre de 2007 - 10:33 AM

Miles de austriacos desafían la fuerte lluvia para aclamar a Benedicto XVI en Viena

Confía Austria a María, quien “personifica efectivamente lo que el ser humano es verdaderamente"
Redacción ACI Prensa

Miles de austriacos desafían la fuerte lluvia para aclamar a Benedicto XVI en Viena

Más de diez mil personas desafiaron este mediodía la intensa lluvia que ha caído sobre Viena para saludar y acompañar el Papa Benedicto XVI que hoy comenzó una visita apostólica de tres días a Austria. En un acto de oración en la Plaza Am Hof, donde se encuentra la Mariensäule, Columna de María, el Pontífice encomendó la nación austriaca a la Virgen María pidiéndole que “mirando a Cristo, nos asemejemos cada vez más a Él”.

El Pontífice llegó a la plaza, abarrotada de fieles, poco después de las 12:45 y tras recibir el saludo del alcalde de Viena entró en la iglesia de los Nueve Coros Angelicales, donde le esperaban un millar de personas, entre ellas todos los obispos de Austria.

Seguidamente, el Santo Padre salió al atrio de la iglesia que da la Plaza Am Hof donde recibió el saludo del Arzobispo de Viena, Cardenal Christoph Schönborn, y se dio inicio a una vigilia de oración y adoración del Santísimo Sacramento.

Durante la liturgia se leyeron diversas intenciones, cada una de las cuales fue entregada al Papa con una flor. Con las flores bendecidas por el Santo Padre se formó un ramo que se depositó después ante el Santísimo.

Al confiar las intenciones a la Virgen María, el Papa dijo que Dios nos ha dado en Ella “el prototipo de la Iglesia y del recto modo de actuación de nuestra humanidad”.

“A ti confío la nación austriaca y sus habitantes: ayúdanos a todos a seguir tu ejemplo y orientar nuestra vida totalmente hacia Dios. Haz que mirando a Cristo, nos asemejemos cada vez más a Él: ¡que seamos verdaderos hijos de Dios! Así también nosotros, llenos de bendiciones espirituales, podremos corresponder cada vez mejor a su voluntad y convertirnos de esa forma en instrumentos de paz para Austria, para Europa y para el mundo", rezó el Santo Padre.

Después de la oración, el Papa pronunció un breve discurso en el que destacó que "desde los primeros tiempos, con la fe en Jesucristo, el Hijo de Dios encarnado, se asocia una veneración particular por su madre, por esa mujer en cuyo seno asumió la naturaleza humana y a cuyo amor materno confió al final al discípulo predilecto y con él a toda la humanidad. En su sentimiento maternal, María acoge también hoy bajo su protección a las personas de todas las lenguas y culturas para conducirlas en una unidad multiforme hacia Cristo".

"La Mariensäule, erigida por el emperador Fernando III en acción de gracias por la liberación de Viena de un gran peligro, debe ser hoy también para nosotros signo de esperanza. ¡Cuántas personas desde entonces se han detenido ante esta columna y rezando han levantado los ojos hacia María. Nosotros alzamos la mirada hacia María, que nos muestra a qué esperanza estamos llamados. Ella personifica efectivamente lo que el ser humano es verdaderamente", dijo.

La Mariensäule es una obra de bronce de 1667, copia de la original realizada en mármol por el escultor italiano Carlone que se halla frente al castillo de Wernstein.

Finalizada la ceremonia, Benedicto XVI se dirigió a la cercana Juden Platz, donde se encuentra el monumento conmemorativo del Holocausto judío.

Conozca el itinerario del Papa en Austria ingresando a: http://www.aciprensa.com/benedictoxvi/viajes/austria07/index.html 

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