18 de marzo de 2016 - 11:03 AM | ÚLTIMA ACTUALIZACIÓN 4 de marzo de 2022 4:25 pm

El impactante relato de la única sobreviviente de la masacre de religiosas en Yemen

Por Joan Frawley Desmond
Redacción ACI Prensa

Misioneras de la Caridad asesinadas en Yemen / Foto: Captura de Youtube (Telepace)
Misioneras de la Caridad asesinadas en Yemen / Foto: Captura de Youtube (Telepace)

El 4 de marzo de 2016, después del ataque del Estado Islámico (ISIS), al albergue para ancianos y discapacitados de las Misioneras de la Caridad en Aden (Yemen), la única sobreviviente, la hermana Sally, relató su testimonio de la masacre a la hermana Río, que a su vez fue registrado por otra misionera, la hermana Adriana.

Este testimonio circuló por varias comunidades religiosas en Estados Unidos, mientras el Secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, consideraba declarar que las acciones del Estado Islámico en Medio Oriente eran un genocidio contra los cristianos y otras minorías religiosas.

Durante la Misa del 14 de marzo de 2016, en honor a las religiosas asesinadas en Yemen, el Obispo Auxiliar de San Luis (Estados Unidos), Mons. Edward Rice, leyó el impactante relato de la hermana Río.

“A causa de su fidelidad estuvieron en el lugar correcto en el momento adecuado y estuvieron listas cuando el Novio (Ndr: Jesús) llegó”, dijo el Prelado. “Estoy impactado por la fe reflejada en esas palabras”, dijo el Obispo.

“El Santo Padre especula que en el momento de su muerte, Santa Teresa de Calcuta estuvo esperando a sus hermanas para llevarlas al Señor. Sin embargo, no por disentir con el Papa Francisco, pienso que fue incluso más, al momento de su muerte el mismo Cristo estuvo ahí para recibirlas y proclamar: ‘Bien hecho, buenas y fieles sirvientes. Vengan, reciban la alegría de su Señor’”.

A continuación el texto con el testimonio:

Palabras de la hermana Río a la hermana Adriana, MC – Mediodía del viernes 4 de marzo de 2016.

Las hermanas asistieron a Misa y desayunaron, como usualmente hacían. Tan usual como el sacerdote permanece detrás de la capilla para decir las oraciones, para arreglar las cosas alrededor.

8:00 a.m. Se rezó la oración del Apostolado y las cinco hermanas se fueron al hogar.

8:30 a.m. Llegaron miembros del ISIS vestidos de azul, mataron al guardia y al chofer.

Cinco jóvenes etíopes cristianos comenzaron a correr para advertir a las hermanas que ISIS había llegado para matarlos. Fueron asesinados uno por uno. Los ataron a los árboles, les dispararon en la cabeza, destrozándolas.

Las hermanas corrieron en parejas en diferentes direcciones porque tenían hombres y mujeres en el hogar. Cuatro de las mujeres gritaron “¡No maten a las hermanas! ¡No maten a las hermanas!”. Una fue la cocinera durante 15 años. Ellos las mataron.

Tomaron primero a la hermana Judith y Reginette, las ataron, les dispararon en la cabeza y se las destrozaron. Cuando las hermanas corrieron, la Superiora corrió al convento para tratar de advertir al P. Tom.

Capturaron a la hermana Anselm y a la hermana Margarita, las ataron, les dispararon en la cabeza y las destrozaron en la arena.

Mientras tanto la Superiora no podía llegar al convento. No es claro cómo tantos hombres del ISIS estaban ahí.

Ella vio a todas las hermanas y ayudantes asesinados. Los hombres del ISIS estaban entrando al convento, por lo que ella fue a la cámara frigorífica ya que la puerta estaba abierta.

Estos hombres la buscaron por todos lados pues sabían que eran cinco religiosas. Al menos tres veces entraron a la cámara frigorífica. Ella no se escondió, sino que se mantuvo de pie detrás de la puerta. Ellos nunca la vieron. Esto es milagroso.

Mientras tanto en el convento, el sacerdote oyó los gritos y consumió todas las hostias. No tuvo tiempo de consumir la Forma (la hostia que suele estar en la custodia), por lo que arrojó el aceite de la lámpara del santuario y la disolvió en agua.

Un vecino los vio raptar al P. Tom en su auto (de los terroristas). No encontraron ningún rastro del padre en ningún lado.

Todos los artículos religiosos fueron hechos añicos. Nuestra Señora, el crucifijo, el altar, el tabernáculo, el atril, incluso los libros de oración y las biblias.

10:00 o 10:15 a.m. Los hombres del ISIS terminaron y se fueron.

La hermana Sally fue a buscar los cuerpos de las hermanas. Los encontró todos. Fue adonde estaban los pacientes para ver si cada uno estaba bien y todos lo estaban. Ninguno fue afectado.

El hijo de la cocinera, que fue asesinada, la estuvo llamando a su celular. Como no había respuesta, llamó a la policía y con ellos fue (al albergue) y encontró esta gran masacre. La policía y el hijo llegaron cerca de las 10:30 a.m.

La policía trató de llevarse de ahí a la hermana Sally, pero ella rechazó dejar a la gente, que gritaba: “No nos deje, quédese con nosotros”. Pero los policías la forzaron a ir con ellos porque el ISIS sabía que eran cinco hermanas y estaban convencidos que no pararían hasta matarla también. Finalmente tuvo que irse.

Tomó un juego de ropa y los cuerpos de las hermanas. La Policía los llevó para protección a un Hospital Internacional llamado ‘Médicos sin fronteras’. Como no había suficiente espacio para los cuerpos de las hermanas en la morgue del hospital, la policía los llevó a una morgue más grande.

La hermana Sally dijo a la hermana Río que estaba muy triste porque se quedó sola y no murió con sus hermanas. La hermana Río le dijo que Dios quiso un testigo. Le dijo: “¿Quién habría encontrado los cuerpos de las hermanas y quién nos contaría lo que sucedió? Dios quiere que sepamos”.

El secretario del Papa Francisco tuvo contacto frecuente con el Secretario de Estado de Yemen: casi una vez por semana para conocer el estado de las hermanas y asegurarles su cercanía.

Hoy el secretario del Papa envió el mensaje: “Les agradezco, pequeñas mártires de las Misioneras de la Caridad”. Dijo que está ofreciendo las 40 horas de devoción del primer viernes por ellas.

La hermana Sally le dijo a la hermana que cada día el P. Tom les decía: “Estemos listos para el martirio”.

A la hermana Judith trataron con insistencia de llevarla a tomar un curso superior, pero no se consiguió.

A la hermana Reginette trataron de enviarla a un curso junior, y tampoco lo consiguieron.

Dios las quiso ahí (en Aden).

Aden es una ciudad rica, un puerto rico. Aden quiso ser un estado propio y por eso pidió al ISIS su ayuda para pelear contra Yemen. Así ISIS ganó Aden. Esa era la guerra el año pasado con todos los bombardeos.

Ellos ganaron, así que todo está terminado, pero el ISIS no se irá. Ellos quieren tomar todo y exterminar cualquier presencia cristiana.

Ellos no mataron a las hermanas durante la guerra porque no tenían una razón política para perder su tiempo en ellas. Pero ahora, ellas son la única presencia cristiana y el ISIS quiere deshacerse de todo el cristianismo.

Así que ellas son mártires reales, murieron porque son cristianas.

Podrían haber muerto muchas veces en la guerra, pero Dios quiso que sea claro que son mártires de la fe.

La hermana Río dijo que la hermana Sally está completamente rendida. La Oolicía está tratando de sacarla porque ellos (ISIS) seguirán hasta matarla.

Ella está totalmente rendida y le dijo a la hermana Río que sea lo que Dios quiera. Dijo que los otros musulmanes eran muy respetuosas con ellas. Dijo que reza para que su sangre sea semilla de paz en Medio Oriente y detenga al ISIS.

Dijo que si ellos raptaron al P. Tom, lo más probable es que esperarán dos días y entonces pedirán como intercambio cualquier dinero o la liberación de sus miembros que están en prisión.

La hermana Río dijo que eran muy fieles y que el ISIS sabía exactamente cuándo ellas salían y cuando ellos podían irrumpir.

Y por su fidelidad ellas estuvieron en el lugar correcto y en el momento correcto y estuvieron listas cuando el Novio llegó.

La hermana Adriana piensa que haberles aplastado la cabeza tiene alguna malvada conexión con “Ella aplastará la cabeza de la serpiente” (Ndr: En referencia a la Virgen que vence al demonio). Algún tipo de burla o significado malvado.Nombres correctos:

Hna. M. Sally, MC (Superiora)

Hna. M. Anselm, MC (Bihar - India)

Hna. M. Marguerite, MC (Ruanda)

Hna. M. Judith, MC (Kenia)

Hna. M. Reginette, MC (Ruanda)

Traducido por Eduardo Berdejo. Publicado originalmente en NCR

Etiquetas: Yemen, testimonio, carta, Misioneras de la Caridad, Masacre en Yemen, Mártires de Yemen, Hermana Sally

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