28 de abril de 2020 4:13 pm

Manifiestan preocupación por la situación carcelaria agravada por el coronavirus

Redacción ACI Prensa

Imagen referencial. Crédito: Pixabay (Dominio Público).
Imagen referencial. Crédito: Pixabay (Dominio Público).

El presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Penitenciaria de Argentina, Mons. Juan Carlos Ares, manifestó su preocupación por la situación carcelaria que se agravó con la llegada del coronavirus COVID-19.

El también Obispo Auxiliar de Buenos Aires se refirió a los motines y revueltas que han surgido en algunos centros penitenciarios debido al temor de contagio, como en los penales de Villa Devoto, Nº 23 de Florencio Varela, Boulogne Sur Mer, Melchor Romero, El Borbollón, entre otros.

En entrevista con Radio María Argentina, el Obispo explicó que “un preso dentro de una cárcel no se puede mover con libertad, depende del de afuera” y “si no tiene los elementos de higiene y limpieza, no puede hacerle frente a la pandemia”.

“Incluso antes de que comience la cuarentena, los internos fueron los primeros en pedir la suspensión de las visitas familiares, para proteger a sus seres queridos”, precisó.

El Obispo señaló que “el hacinamiento y la falta de insumos básicos que ya existía en las cárceles argentinas se ha agravado con la emergencia sanitaria, sobre todo en la provincia de Buenos Aires. En los penales bonaerenses está la mitad de los presos que hay en la Argentina”.

Según el Observatorio de Cárceles en Argentina, la población carcelaria federal es de unas 14 mil personas hasta abril de 2019. Esa cantidad se suma a la informada en 2017, de 85 mil presos de las unidades provinciales.

Mons. Ares afirmó que “toda persona en cualquier situación, por más que haya delinquido, no pierde su dignidad como miembro de la familia humana ni su condición de hijo de Dios”.

En ese sentido, recordó la declaración “Acuérdense de los que están presos” emitida por la comisión episcopal que preside, donde se manifiesta que “las cárceles y complejos penitenciarios son uno de los ámbitos que en esta situación merecen mayor cuidado y atención, no sólo por ser espacios de encierro sino, y sobre todo, por el hacinamiento en que se vive hace años”.

En esa “sobrepoblación carcelaria” conviven presos sin condenas, con enfermedades graves o terminales, mujeres embarazadas, con capacidades diferentes, adultos de edad avanzada, con problemas de droga. 

En ese sentido, el documento exhortó a “no quedarnos pasivos e indiferentes. El anhelo de construir una Argentina en ‘paz y justicia’, exige abordar esta realidad, buscar un cambio de mentalidad y generar acciones concretas”.  

“La problemática carcelaria es un drama de todos los argentinos; por eso, animamos al Estado y a cada uno de los ciudadanos, a que desde su lugar, se sientan comprometidos en este tiempo con los más pobres y vulnerables, siendo creativos en las respuestas solidarias que nos demanda la realidad de hoy”.

En esa misma línea, la Pastoral Penitenciaria del departamento de Justicia y Paz de la Diócesis de Quilmes recordó que la “crisis humanitaria de nuestros presos y presas no la trajo el coronavirus”.

“Esta crisis nos avergüenza como sociedad hace tiempo. La pandemia del Covid-19 lleva al extremo de la urgencia los pasos necesarios para que esta realidad cambie; y cambie de verdad, sin promesas vacías de realidades”, lamentó.

Etiquetas: Argentina, presos, dignidad, cárcel, motín, Covid-19, pandemia

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