El limosnero del Papa Francisco, Mons. Konrad Krajewski, celebró el viernes los funerales de Alexander Pawlewski, un mendigo que solía deambular por calles cercanas al Vaticano y que murió en la calle víctima del frío.

Radio Vaticana señaló que esta celebración de los funerales “representa la cercanía del Papa Francisco. E invita un poco a toda la ciudad a volverse a convertir en una familia que está cerca de los pobres, de quienes sufren, y de quienes no tienen a nadie”.

Pawlewski, de nacionalidad polaca, tenía 63 años de edad cuando fue encontrado muerto en las calles romanas. Junto a su cadáver se hallaron sus únicas pertenencias: Un cartón que hacía las veces de cama y una manta para resguardarse del duro frío romano.

La Comunidad católica de San Egidio, la cual trabaja desde hace más de 30 años en la zona del Vaticano, lo asistía desde hacía un tiempo y fue la principal responsable de la organización de los funerales en colaboración de la Pontificia Universidad Urbaniana de Roma.

Los funerales tuvieron lugar un mes después de la muerte, en la capilla de la universidad, de manera sencilla, con ofrendas florales y cantos. Entre los asistentes estuvieron los estudiantes del centro, miembros de la Comunidad San Egidio, personal del Vaticano y algunos compañeros de calle del mendigo, quienes aseguraron que ningún familiar se interesó por él en vida.

Durante la homilía, el Padre Policarpo Nowak, de la Secretaría de Estado Vaticano, pidió “defendernos de este mal tan difundido: el egoísmo, la indiferencia, ofreciendo más tiempo al prójimo, y reconociéndole sobre todo su dignidad de hijo de Dios”.

“Debido la crisis económica, espiritual y moral de hoy día, los corazones de muchos se congelan y muchos están muriendo en condiciones inhumana”, indicó.

“Cuando encontramos a los pobres –continuó el sacerdote–, ¿los tratamos con cariño o los humillamos? Recordemos que Cristo se hizo hombre eligiendo la pobreza, y por tanto los pobres son los verdaderos privilegiados parientes de Jesús, como María. Así que trátenlos y mírenlos como tales”.

Por su parte, Carlo Santoro, de la Comunidad de San Egidio en Roma, denunció que la soledad “es algo muy común entre los muchos que viven en la calle, quienes realmente sufren por ello”.

“Les aseguro que las personas de la calle, los pobres, son exactamente como nosotros y por tanto, tienen derecho un bonito funeral, solo que a menudo, se trata de personas que mueren solas y que nadie conoce de su muerte”, concluyó.