La asociación civil Enraizados en Cristo y la Sociedad se moviliza para que la Iglesia defienda la permanencia de los monjes benedictinos en el Valle de los Caídos. El Gobierno prepara un decreto para su expulsión de la Basílica, la hospedería y el colegio.

A pocas horas de su lanzamiento, más de 5 mil personas se han dirigido al Nuncio de Su Santidad en España, Mons. Bernardito Auza, y al Arzobispo de Madrid, Cardenal Carlos Osoro para que se opongan a los planes del Gobierno para desacralizar el Valle de los Caídos. 

La campaña reclama a estas autoridades de la Iglesia Católica “que defiendan la permanencia de los monjes y salvaguarden la Cruz, la hospedería y el colegio” que hay en el recinto. 

La Ley de Memoria Democrática, aprobada en octubre de este año, prevé en su artículo 54 la “resignificación” del Valle de los Caídos, que ahora denomina como “Valle de Cuelgamuros”. 

Dicho lugar fue construido como un monumento a la reconciliación de los españoles tras la Guerra Civil donde están enterrados más de 30 mil combatientes de ambos bandos. 

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Una comunidad de monjes benedictinos custodia la Basílica de la Santa Cruz, de derecho pontificio, y las criptas con los combatientes. Además, gestiona la hospedería y un colegio que también forma a una de las escolanías más conocidas e importantes de España.

Sin embargo, el Gobierno ha determinado en la Ley de Memoria Democrática secularizar “las criptas adyacentes a la Basílica y los enterramientos existentes”. 

Al tiempo, se prevé la extinción de la Fundación de la Santa Cruz del Valle de los Caídos, que rige el funcionamiento del recinto desde 1957 y la creación de un nuevo marco jurídico y organizativo que obligará a la expulsión de los monjes. 

“Una labor impagable”

La asociación Enraizados defiende que los benedictinos realizan “una labor impagable” mediante el rezo por las personas allí enterradas “y por la paz y la reconciliación entre españoles”. 

También se valora la gestión de la hospedería y del colegio-escolanía. Sin embargo, advierten “si no actuamos rápido, todo se puede ir al traste”. 

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“El tiempo corre y las negociaciones sobre el futuro de la Cruz, los monjes, la hospedería y el colegio que regentan avanzan a pasos agigantados”, afirman.

En consecuencia, se proponen “con todo respeto pero con la máxima firmeza”, enviar mensajes a personalidades “con capacidad de influencia y decisión en este asunto”, como son el Nuncio y el Arzobispo de Madrid.

Desde Enraizados se muestran convencidos de que “no existe ningún motivo” para la expulsión de los monjes benedictinos del Valle. 

“No queremos que este Gobierno imponga a la Iglesia quién debe estar al frente de un centro religioso”, subrayan en la campaña. 

Para la entidad civil “la permanencia de la comunidad benedictina en el Valle no es negociable ni intercambiable por otros movimientos eclesiales”.

Algunos medios han especulado en este sentido con la posibilidad de que los recintos sagrados del lugar quedasen bajo la tutela de la Comunidad de San Egidio tras la expulsión de los monjes.

Al menos, esta sería una de las propuestas que el Ministerio de Presidencia barajaría en una teórica mesa de negociación con el Arzobispado de Madrid. 

La campaña puede firmarse a través del sitio web enraizados.org.